Comunicado: “Visión sesgada de la deriva”

Asamblea Río Cuarto sin agrotóxicos – 2/11/2015

“Comunicado de la Asamblea Río Cuarto sin agrotóxicos ante los artilugios de las BPA”

Imagen de Asamblea Río Cuarto Sin Agrotóxicos.

Imagen de Asamblea Río Cuarto Sin Agrotóxicos.

El día 28 de octubre del corriente desde la ASAMBLEA RÍO CUARTO SIN AGROTÍXICOS asistimos a la Jornada denominada “Salud y Buenas Prácticas-Aplicación de fitosanitarios”, desarrollada en el Aeroclub de Río Cuarto, promovidas por la Mesa de BPA, Casafe, la Sociedad Rural, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentos de la Provincia de Córdoba, INTA, y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

Esta jornada se desarrolló en el marco de una serie de exposiciones que se vienen llevando a cabo en todo el país con dos ejes fundamentales: 1) Que no hay daño a la salud por la aplicación de agrotóxicos ya que es muy bajo el índice de intoxicación aguda a causa de ellos. 2) En virtud del dato anterior y previa “demostración” en campo de que no hay deriva mayor a 70 mts, proponen adaptar todas las legislaciones locales a 100 mts. de resguardo para fumigaciones terrestres y 200 mts. para fumigaciones aéreas.

En la primera parte de la jornada se salió a campo a realizar una fumigación aérea y otra terrestre, dos compañeros de la ASAMBLEA RIO CUARTO SIN AGROTÓXICOS junto a funcionarios fueron veedores a pedido de los organizadores del evento. Lo que ellos pudieron observar es que la técnica utilizada para el registro no mide correctamente la deriva total o solo un pequeño porcentaje de la misma, ya que no tiene en cuenta el escurrimiento por agua y sedimentos que pueden afectar cuerpos fluviales y llegar a la población; tampoco el transporte vertical o lixiviación que puede contaminar las napas o capas freáticas de agua dulce ni la erosión de lo que queda en el suelo, ni la evaporación o volatilización del compuesto al momento de la aplicación. Solo tiene en cuenta el movimiento de la gota líquida que puede ser una fracción pequeña de lo que realmente deriva y a su vez del tamaño de gota que pueda detectar la definición del ojo humano ya que se interpreta con el cambio de color que genera cualquier líquido en la tarjeta hidrosensible colocada a distintas distancias.

Además, puede ser una técnica muy subjetiva porque debido al viento partículas de polvo y tierra pueden quedar adheridas a las tarjetas hidrosensibles y confundirse con la gota medida, por lo tanto depende mucho de la interpretación del que lo esté mirando. Asimismo, el tamaño de gotas que se genera con las pulverizaciones puede tener un mínimo de 5 micras, imposible de ver para la definición del ojo humano, por lo tanto un gran número de microgotas podrían estar impactando en las tarjetas pero no podríamos detectarlo.

Por otro lado, sólo se estaría midiendo un pequeño porcentaje que genera la deriva primaria, es decir la que ocurre al momento de la aplicación, pero no se tiene en cuenta la deriva secundaria que es la que se genera hasta 24 hs. después de la aplicación que puede generar la revolatilización de los productos aplicados y movilización por el aire. (Tomasoni 2013). Esto a su vez puede potenciarse por factores climáticos como por ejemplo la reversión térmica que genera que los plaguicidas no suban ni desciendan por lo que queden suspendidos en las capas bajas de la atmósfera en contacto con la tierra formando una nube tóxica que se mantiene estable por mucho más tiempo aumentando la deriva entre 7 y 8 veces (Leiva, P. 2010). Este proceso ocurre en las primeras horas de la mañana cuando sale el sol, o al anochecer y con vientos inferiores a 7 km/h (Fritz y col.), 2008) y es algo que no se puede controlar, pero cobra gran importancia debido a que explica casos concretos de intoxicacióncomo el de una familia de Marcos Juarez, que ocurrió el día siguiente de la aplicación. También puede visualizarse en los mapas (Bonaparte 2012) de Barrio Ituzaingó Anexo que muestran el movimiento de los contaminantes 1 hora después de la aplicación.

En los días, semanas o meses posteriores a la aplicación puede ocurrir otro fenómeno denominado deriva terciaria (Tomasoni 2013) que depende exclusivamente de factores climáticos y fenómenos físico-químicos que genera que determinados compuestos deriven en distancias tan lejanas de su punto de aplicación como el movimiento de las capas altas de la atmósfera lo facilite (Jacob 1999). De esta forma un contaminante puede demorar solo dos semanas en llegar desde Sudamérica hasta Australia, explicando los casos de plaguicidas encontrados en Antártida por ejemplo.

En relación a las condiciones climáticas se intentó remarcar que se estaban realizando en las condiciones más desfavorables, con menor humedad de la adecuada y mayor viento que lo recomendado, sin embrago bajo esas condiciones aumenta en gran medida la volatilización de los compuestos, por lo tanto, no puede usarse para justificar que bajo esas condiciones la deriva es baja, ya que lo que se está midiendo es menor aún. (Tomasoni 2015).

Luego de imponer una visión sesgada sobre la deriva la jornada siguió con unas ponencias fraudulentas en las que los médicos Martín Alonso (1) y Nilda Gait (2), intentaron minimizar e invisibilizar la dramática situación sanitaria de la población expuesta a los agrotóxicos a tal punto de aclamar las virtudes del uso de los mismos, llegando incluso a sostener la inocuidad del glifosato.

Creemos que “el constante incremento en el uso de agrotóxicos que acompaña este modelo, que al mismo tiempo extrae nutrientes y agua de nuestros territorios, no puede soslayarse al analizar los cambios en los modos de enfermar y morir de estas comunidades” (Verzeñassi 2014).

Si bien son innumerables los estudios que podríamos citar de investigadores comprometidos (Carrasco UBA, Aiassa UNRC, Mañas UNRC, Marino UNLP, Ávila UNC, Verzeññasi UNR, Peruzzo UNLP, Lucero UNNE, Páramo) o la extensa recopilación bibligráfica realizada por Eduardo Rossi sobre los impactos generales del herbicida glifosato activo y formulado llamada: Antología toxicológica del glifosato(4) en Naturaleza de derechos, 2015, queremos resaltar uno reciente titulado “Valoración de la exposición a plaguicidas en cultivos extensivos de la Argentina y su potencial impacto a la salud”(3) debido a que dicho estudio fue realizado a pedido del Ministerio de Salud de la Nación y presentado ante la Comisión Nacional Salud Investiga en mayo de 2015, dado a conocer luego de un recurso de Habeas Data interpuesto por la Cooperativa La Vaca. En el citado estudio coordinado por María del Pilar Díaz se menciona: “Existen numerosos estudios que describen la presencia de alteraciones genotóxicas, mutagénicas e inmunológicas que pueden expresarse como asociación con cáncer, déficit neurológicos y neurocognitivos, de irrupción endócrina, malformaciones congénitas y problemas de fertilidad y reproducción”. Además “las poblaciones de trabajadores agrícolas tienen un mayor riesgo de enfermedad de Hodgkin, linfoma no Hodgkin, leucemia, mieloma múltiple y cáncer de cerebro, estómago y próstata. Desórdenes neurodegenerativos como Párkinson y Alzheimer también han sido asociados a exposición ocupacional a plaguicidas”. Como resultado del estudio se observa que el área pampeana obtuvo los mayores índices de exposición a plaguicidas, duplicando el valor promedio del índice para la región noreste que obtuvo el segundo lugar, cipermetrina y clorpirifos se asocian con más mortalidad de cáncer de mama. Glifosato y clorimurón con cáncer total en varones. En poblaciones de aplicadores se encontraron aumentados síntomas generales cardiorespiratorios, dérmicos y daño genotóxico. A su vez se establece que los niños de estas familias se encuentran en un contexto de alta vulnerabilidad.

Los médicos que expusieron se jactan de que no hay registros de casos de daño a la salud porque toman en cuenta sólo casos de intoxicaciones agudas, las cuales son infrecuentes y casos en los que los intoxicados lograron recuperarse sin dejar secuelas. Pero no tienen en cuenta que la mayoría de las afecciones a la salud de los plaguicidas son por exposición a pequeñas dosis de dichas sustancias en tiempo prolongado.

Existe una extensa bibliografía que pone en evidencia las falacias que estos investigadores sostuvieron a lo largo de toda la Jornada, visibilizando la dramática situación que sufren las poblaciones a lo largo de las zonas agrícolas, pero no es el objetivo de dicho documento desarrollar la misma.

Creemos que es sumamente necesario desenmascarar y poner en evidencia estas estrategias viles para hacernos creer las mentiras del agronegocio, así como denunciar públicamente a los funcionarios públicos y médicos que avalan con información científica de dudoso rigor este tipo de posicionamientos.

La estrategia de articulación de todo este mecanismo se cimienta, desarrolla y proyecta desde la Mesa de “Buenas” Prácticas Agropecuarias (en adelante BPA). BPA es un protocolo de medidas lanzado por las multinacionales para imputar la responsabilidad por daños en la salud de la población a causa del mal uso y aplicación de agrotóxicos a los productores y aplicadores. Si hay contaminación, muerte, pérdida de biodiversidad y demás, es culpa exclusivamente de la mala utilización de los productos por parte de quienes los manipulan.

En el discurso único que instalan las BPA, se repite de manera insistente la palabra sustentabilidad; según Naciones Unidas sustentabilidad es definida como las “acciones que estando destinadas a satisfacer las necesidades presentes, no se realicen de modo que comprometan la capacidad de futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades”. Bajo esta óptica no satisfacen necesidades presentes, y por ende no es sustentable acopiar toneladas de granos en silobolsa para especular con su precio y dejar que el Mercado de Chicago le ponga un precio a nuestra soberanía alimentaria, no es sustentable producir soja para alimentar cerdos en Asia, tampoco es sustentable dejar de producir alimentos para producir maíz transgénico destinado a los agrocombustibles como el bioetanol, y menos aún lo es el proceso por el cual el paquete tecnológico deja nuestro suelo estéril. El suelo es vida, contiene comunidades completas de microorganismos, hongos, micro y mezo fauna que contribuyen a mantener la estructura y estabilidad del suelo y la materia orgánica, que al exponerse a los plaguicidas mueren junto con las malezas. No es sustentable que junto a los granos que se exportan se vayan millones de litros de agua y nutrientes. Tampoco que debido a este paquete tecnológico se perjudique y deteriore genéticamente la salud de la población actual y futura, la biodiversidad y las economías regionales. “Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; él es solo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo.” Carta del Jefe Noah Sealth a un presidente norteamericano (1854).

Si recorremos las definiciones de BPA, encontramos una visión mercantilista de la vida. Se habla de productos, de consumidores, de productores, de explotación, pero no de biodiversidad, ecosistemas, ecología, de alimentación sana, de respeto por la naturaleza ni de poblaciones expuestas. Y por si fuera poco, bajo ningún punto de vista garantizan la inocuidad ni pueden evitar los efectos adversos del uso de plaguicidas. Utilizar de la mejor manera el producto, con la boquilla justa, el coadyuvante adecuado, el surfactante o antiderivante, el tamaño de gota indicado con las óptimas las condiciones climatológicas, no impide la deriva ni la contaminación. Una vez que se retira el aplicador sucede lo inevitable: la deriva secundaria y terciaria, que no se puede controlar, por el simple hecho de que no se puede controlar el clima. La deriva secundaria es solo una función de la interacción de factores climáticos con los plaguicidas. Además las BPA son inviables en la práctica ya que no hay casos en todo el país de que un inspector haya verificado la presencia de un ingeniero agrónomo, las condiciones climáticas adecuadas, la receta fitosanitaria, tomado muestras del tanque, lo haya protocolizado y lo haya hecho analizar (Tomasoni 2013), por ende las BPA son incontrolables. Desde su creación con FAO en el año 2004, la Mesa de BPA ya lleva más de 10 años de existencia y no se avizora el más mínimo avance en seguridad sanitaria.

El desarrollo de la jornada continuó con la disertación de José María Peralta, Intendente de Colonia Almada, y Juan Carlos Scotto, Intendente de Corralito cuyas ponencias están muy enfrentadas con muchísimas otras experiencias de intendentes que han puesto como objetivo prioritario de su gestión la salud de sus conciudadanos. Los mencionados dijeron haber “mediado” entre los productores y los ciudadanos en la imposición de zonas de resguardo mínimas de 100 y 200 mts; a contraluz de experiencias como la de Alta Gracia, en la que luego de un año de prohibición de fumigar a menos de 1500 mts pudo ponderar que las mejoras en la salud de su población eran inconmensurables ya que habían disminuido considerablemente las consultas por alergias, asma, problemas en la piel y consultas oncológicas, afirmando que no daría marcha atrás a dicha ordenanza debido a tamaños beneficios.

Nunca hubo una verdadera instancia de debate, debido a que constantemente fuimos interrumpidos, cuando no silenciados, y las veces que se respondieron nuestras preguntas fue con evasivas inconsistentes, y carentes de contenido. Se utilizó la presencia de la Asamblea para legitimar toda la jornada como plural, y para enarbolarse como abiertos y democráticos siendo que fuimos silenciados y ninguneados. Fue sólo una catarsis de argumentos falaces y unívocos, ya que en los paneles no hubo disertantes con otros puntos de vistas ni un panel de afectados por fumigaciones, quienes en cambio sí estaban entre el público presenciando con dolor cómo les mentían en la cara. Un debate implica que ambas partes puedan exponer sus ideas en igualdad de condiciones y con respeto. En pos de su defensa de una ciencia supuestamente ascéptica y rigorista, de la cual dudamos profundamente sobre dichas bondades, pecan de estrechez conceptual al no incorporar visiones multidisciplinarias.

Según el Ingeniero Perez, trabajando para Syngenta, una gota de agrotóxicos chica (5 micras) puede alcanzar 4800 mts con viento leve de 4,5 KM por hora; y con reversión térmica esa distancia se multiplica por 4 o 5. Por lo tanto consideramos que el fundamento de que 100 o 200 mts sea una distancia segura nos parece una falta de respeto a todas las poblaciones que están sufriendo las consecuencias de este modelo productivo que desprecia la vida.

El discurso corporativo que se intenta instalar oculta las consecuencias del modelo productivo hegemónico, pero peor aún, atenta contra las posibilidades de producir de otra manera, de hacer agroecología en armonía con el ambiente y las comunidades, respetando la tierra como un cimiento de vida que nos precede y que nos sobrevivirá, el cual entregaremos a las futuras generaciones. Se invisibiliza tanto la alternativa, que para este discurso hegemónico las zonas de resguardo son zonas improductivas, que no les generan rentas, en cambio de verlas como lo que verdaderamente son: zonas de protección para que los efectos nocivos de las fumigaciones no lleguen a afectar la salud de las personas, y zonas para el desarrollo agroecológico.

1 Martín Alonso: Médico, director del hospital oncológico provincial y presidente de la fundación oncológica de Córdoba.

2 Nilda Gait: Médica cirujana, especialista en pediatría, toxicología, salud pública, miembro de la red Argentina y Latinoamericana de Toxicología.

3 Estudio del Ministerio de Salud de la Nación: Valoración de la exposición a plaguicidas en cultivos extensivos de la Argentina y su potencial impacto a la salud, mayo 2015 http://www.lavaca.org/wp-content/uploads/2015/10/agrotoxicos-vs-salud-cap1.pdf

4 Antología toxicológica del Glifosato publicado en Naturaleza de Derechos 2015 http://www.naturalezadederechos.org/cienciadigna/Antologia%20Toxicologica%20del%20Glifosato.pdf Tomasoni, Generación de Derivas de plaguicidas, en Red Universitaria de Ambiente y Salud, 2013, http://www.reduas.com.ar/wp-content/uploads/downloads/2013/11/DERIVA- práctica-incontrolable-2013.pdf

Entrevista para canal 4 de Totoras: https://www.youtube.com/watch?v=Zyy9uIiUrOQ . Tomasoni et al. Siguen sosteniendo la falacia, detalles de los ocultamientos y engaños de las “buenas prácticas agrícolas”. En RENACE, 2015. http://www.funpat3mil.com.ar/documentos/renace_informa.pdf Leiva, P. D. (2010). Inversión Térmica, meso meteorología aplicada a la reducción de deriva en pulverizaciones aéreas. EEA INTA Pergamino. http://www.pregonagropecuario.com.ar/cat.php?txt=1693

Bonaparte, E. B.; Rubini Pisano, M. A.; Vera, F. C. “Mapas de riesgo por deriva de plaguicidas en barrio Ituzaingó Anexo, Córdoba, Argentina”. I Congreso Latinoamericano de Ecología Urbana, Buenos Aires, Argentina (2012).

Fritz, B.; Hoffmann, W. ; Lan, Y.; Thomson, S.; Huang,Y. “Low-Level Atmospheric Temperature Inversions: Characteristics and Impacts on Aerial Applications”. Agricultural Engineering International: the CIGR Ejournal. Manuscript PM 08 001. Vol.X, May2008. http://www.cigrjournal.org/index.php/Ejounral/article/viewFile/1234/1091

Jacob, Daniel (1999). Introduction to Atmospheric Chemistry. Chapter 4. Atmospheric Transport. Figure 4-12. Princenton University Press.

Verzeñassi, D. Evolución de tumores y cáncer en localidades de áreas de producción agroindustrial de eventos transgénicos de la Argentina en el período 1996-2010, publicado en el congreso latinoamericano de medicina social y salud colectiva, 2014

Pérez, H. (s.f.). Manual de Técnicas de Aplicación. Principios y fundamentos, Syngenta. Colombia.

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