Hot! Cosquín: Entre el desmonte y la urbanización

Queda un mínimo de conservación de Bosques Nativos en la provincia de Córdoba, la protección como zonas rojas debería ser una restricción al avance tanto del sector privado, como para la gestión pública.

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Ubicación de loteos en el Bº La Mandinga, Cosquín.

Por Melina Dassano – @MeliDassano

Ante la falta de información pública, necesitamos argumentar las intenciones por el uso indiscrecional del suelo, el desmonte y el avasallamiento urbano e inmobiliario que se viene permitiendo de hace años en nuestra provincia. Punilla está siendo recolonizado por el Instituto de Planificación Metropolitana (IPLAM), en este ordenamiento metropolitano mal llamado progreso, se privilegian los emprendimientos económicos sectoriales, individuales o políticos por encima de la protección del medio ambiente. Tan lejos queda la prevención de cátastrofes y la destrucción del patrimonio común dentro de las políticas públicas, como las propias reservas.

Se cruzan varios cuestionamientos sobre el avance edilicio no sustentable realizado sobre pendientes y cuencas de agua. Esto implica “limpieza” total de vegetación, desmonte. Al suceder en zonas serranas estamos hablando de zonas afectadas y zonas de alta protección. Son registros de una realidad que no siempre es escuchada por la autoridades, las mismas que tampoco se ocupan de socializar éste desarrollo. Sobrevuela entonces la culpa hacia quienes cuestionan – y porque las asambleas no hablan de jerarquías -, y muchas veces, en un dicho recurrente como por ejemplo “ellos tienen intereses políticos creados”, sumado a los argumentos de que los “ambientalistas terroristas intentan frenar el progreso” y hasta “son cosas de idealistas”. Aquellos, los que gobiernan, no pueden evadir las leyes, sin embargo evaden responsabilidades gubernamentales.

Desorden territorial

Las estadísticas son recursos que sirven para medir los datos de una población, los recursos naturales e industriales, el impacto de las sociedad y su consumo. Si hay resultados deberían servir para diseñar políticas públicas que aporten soluciones y no parciales. Con demasiada arbitrariedad y sin políticas de previsión, así se trabaja en Córdoba, provincia que está con problemas socioambientales crónicos.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) colocó a la Argentina entre los 10 países que más desmontaron en los últimos 25 años. Según la Unidad de Manejo del Sistema de Evaluación Forestal de la Dirección de Bosques de la Nación, entre 2006 y 2011, fueron arrasadas otras 25.333 ha de bosques nativos, bosques en galería, bosques bajos, bosques abiertos y arbustales. Los especialistas advierten que al deforestar, se impide la filtración del agua en el suelo durante las grandes tormentas y ello provoca desastres. Al igual la sequía de las cuencas de agua por intervenir el suelo sobre vertientes y causes de arroyos. Seguido nos preguntamos -en una provincia que no cuenta con ordenamiento territorial y no está asentado desde hace una década el Ordenamiento Territorial del Bosque Nativo (OTBN), en la dirección de bosques de nación-. ¿Con qué autorización avanzan sobre los bosques, en zonas afectadas y de alta protección los municipios de Córdoba?

“La única forma de valorar lo que muere, es saber lo que vive” así comienzan a describir los vecinos de La Mandinga las especies dañadas, entre las que se encuentran Quebracho Blanco y Colorado, Algarrobo, Molle, Chañar, Cuchareros, Pezuña de Toro, Coco, Piquillín, Espinillo, Turimiño, Palo Amarillo, Poleo, Sacha Huasca, Pasionaria, Incayuyo, Carquejilla, Menta Peperina, Marcella, Líquenes, por nombrar algunas de las especies nativas encontradas en nuestro bosque cordobés con más de 80 años.

  • Loteo municipio de Cosquín
  • Loteo municipio de Cosquín
  • Loteo municipio de Cosquín
  • Loteo municipio de Cosquín
  • Loteo municipio de Cosquín

Las imágenes muestran como avanza el desmonte sobre zonas de alta protección con cartelería municipal, alambrado, marcas en los árboles y aperturas de calles. En la Reserva Natural Camín Cosquín, se encuentra un loteo realizado por el municipio, la ubicación exacta es en el Bº San José Obrero de Cosquín el cual fue denunciado por los vecinos bajo denuncia número 6237 . Los concejales consultados desconocían sobre el loteo en la zona. Ante el aviso, Raú Cardinali fue al territorio y verificó los loteos y presentó al igual que una vecina un pedido de información al ejecutivo, tratándose en el concejo deliberante, por el que pasó a comisión.

  • Imágenes loteo privado
  • Imágenes loteo privado
  • Imágenes loteo privado
  • Imágenes loteo privado

Y como si fuera poco otra urbanización, esta vez privada y sobre zona de reserva, nombrada por los vecinos como el loteo de Luján. Dicho loteo ubicado sobre Manuel Castilla -calle que te lleva al obrador a unos 100 metros de la calle El Corralero-. “Cuenta con seguridad privada en su ingreso que impide el paso, adentro se están construyendo casas”, informan vecinxs de Cosquín. Al mismo tiempo los pocos habitantes contactados se sienten estafados, porque los terrenos se orfecieron con escritura y hoy no pueden acceder a los servicios. Igual deberían estar tranquilos porque el municipio está construyendo un tanque de agua con recolección de las vertientes de la reserva Camín Cosquín -cisterna que el municipio anuncia para barrio San José obrero-, claro.

La vista que te ofrecen en éste paisaje serrano y de convivencia de paz soñada, es hacia un tremendo basural a cielo abierto, prendido fuego las 24 horas.

Injusticia social

A la larga va a sobrevivir un sistema que este bien hecho, mientras tanto con la urbanización se provoca un desmonte total, un paisaje desfigurado por mano de obra barata, es así que un terreno mal llamado “Limpio” tiene otro valor en la oferta inmobiliaria tradicional. Es que el valor de un bien común no se reduce al concepto de precio. Es por eso que la “vida digna” no tiene precio, ni tampoco cuenta con una filosofía del buen vivir. Tanto se especula con una forma de vida conciente, que para hacer crecer el producto bruto interno, se especula con el crecimiento de enfermedades, guerras y hasta catástrofes. De este modo se aprovecha los grados de conciencia para sacrificar a las generaciones futuras y eso no pasa ya por la razón, se siente en las vísceras.

En el mes de la independencia, podemos socializar el valor que tiene el tiempo por ejemplo, para poder dejar de ser dependientes y en esto entran a jugar las alternativas de un “neoruralismo”, que cuestiona muy fuerte de hace varias décadas, al engrosamiento de las ciudades, la urbanización. El planteo mundial del descrecimiento se practica hace mas de 40 años, es que no cabe “el crecimiento infinito en un mundo finito” testimonian especialistas independientes del primer mundo, como ejemplo de lo que no se debe hacer, sin embargo mientras en otros países desarrollados avanzan hacia lo rural, las políticas actuales de Argentina, retroceden. Llevará siglos recuperar lo dañado y más en una sociedad que no permite cambios de paradigmas.

Hoy los servicios ambientales cotizan en bolsa, al igual que el desmonte, en un sin fin de regularizaciones que nunca llegan a cumplirse y nuevos subsidios que vienen a fundamentar el daño del planeta a través del cambio climático, es tal la justicia social que al sobreprecio que vivimos, se le agrega el costo de vida. Si el cambio climático fuera tal, promovería las propuestas locales como cambio global y no a la inversa, invadiendo culturas a través de la imposición de un modelo de bosque. Así la lectura de injusticia social y ambiental, entre una sobre población y desigual distribución de las tierras, contaminación y desmonte, se ven aplicadas en los distintos gobiernos democráticos.

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