
La clave de la estafa
La razón de por qué Jorge Petrone se apropió de aquellas 63 hectáreas y que lo terminó condenando a pasar sus próximos días en prisión.

José Manuel de la Sota y Jorge Petrone en la ceremonia del diario La Voz del Interior, en donde el segundo recibió un premio. Noviembre de 2011.
Por Lea Ross (@LeandroRoss).
Después de mucho tiempo, la condena le llegó a Jorge Petrone, una de las figuras más poderosas del establishment cordobés. La Cámara 10ª del Crimen cedió ante el pedido del fiscal Enrique Gavier y sentenció a cinco años y medio de prisión efectiva al fundador y dueño de la empresa GAMA Sociedad Anónima. También fueron sentenciadas otras cinco personas. Todos acusados de usurpación y falsedad ideológica. Fueron declarados culpables por la apropiación ilegal de 63 hectáreas pertenecientes al campo de Santa Leocadía, ocurrida en el año 2005, y cuya propiedad legal es de Susana Munits. Las tierras están ubicadas en forma aledaña al country La Arbolada, que en aquel entonces era un emprendimiento de GAMA. Tanto el country como las tierras usurpadas están apegados a la Ruta 20, en el tramo intermedio entre la ciudad de Córdoba y Villa Carlos Paz.
El denominado “caso Petrone” formó parte, desde hace un tiempo, de la Mega-causa del Registro de la Propiedad. En ella, se investiga una serie de hechos ilícitos semejantes ocurridas entre los años 2003 y 2006. Hasta ahora, son 116 condenados, en donde se encuentran políticos, funcionarios , empresarios, abogados, escribanos y toda clase de profesionales ligadas a la adulteración de documentos.
El juicio contra GAMA, que comenzó el 24 de septiembre del año pasado, terminó exponiendo sobre el tapete los manchones que hay en las internas del poder político, el poder económico y el poder judicial. Sobretodo todo, a partir del alegato final de Petrone. La posible coima propuesta por su abogado de aquel entonces, Darío Vezzaro, quien luego fue fiscal general; como su auto-proclamación de ser un “preso político” del gobernador José Manuel de la Sota, fueron algunas de las perlitas que salieron por la boca del inefable empresario, durante media hora.
Sin embargo, más allá de ésa intrincada red de amores y odios en el poder, el caso Petrone también ventiló un fragmento, bastante ninguneado dentro de la difusión mediática. Todo se basa a partir de una pregunta obvia, pero cuya respuesta no es tan simple como aparenta: ¿Por qué Petrone quiso apropiarse de esos terrenos, aledaños a su country? La respuesta más evidente sería la función directamente proporcional a la cantidad de tierras acumuladas por incremento de ganancias. Sin embargo, mientras se espera los fundamentos de la sentencia que llegarían en cuestión de semanas, existe una clave mucho más compleja y que, a su vez, revela el modus operandi típico de muchos de los negocios inmobiliarios en materia de loteos de tierras para la construcción de barrios privados.
La trama.
Empecemos desde el principio. La usurpación en sí ocurrió el 29 de septiembre de 2005. En aquel día, un peón de la hacienda observó que una serie de vehículos estaban ingresando en el predio. Los sujetos se presentaban como personal de la empresa GAMA y aseguraron tener los papeles que estipulan ser los dueños de las tierras. A su vez, otro grupo había cortado las cadenas de la tranquera y reemplazándolo con un torniquete o algo semejante. El testigo salió rápidamente a notificarlo a Luis Hermida Adrogué, sobrino de la dueña de las tierras, Susana Munits. El 02 de agosto, la policía de Malagueño realizó una inspección ocular, confirmando todo lo denunciado.
La justicia empezó a tomar cartas en el asunto. Descubrió que los famosos “papeles” padecieron todo un recorrido enmarañoso de ventas y reventas, con un paso previo a la adulteración de páginas.
Durante el año 2004, el dueño de la empresa GAMA, Jorge Petrone, tuvo intentos frustrados de utilizar a Adrogué como intermediario para convencer a su tía de vender sus terrenos de Santa Leocadía. Sin embargo, resultaba ser dificultoso. Ella se negaba rotundamente debido a cuestiones sentimentales, ya que los recibió por herencia. Debido a la imposibilidad de poner en venta esas tierras, una serie de maniobras fraudulentas emergieron de un día tras otro.
El 16 de mayo de 2005, cuatro meses antes de la usurpación, una escritura del papel de dominio sería confeccionada en la región de Zárate, provincia de Buenos Aires, a cargo de Alfredo Enz, quien fue nada menos que el titular de la oficina del Registro de Propiedad de dicha localidad. Allí, se estipuló que las tierras fueron compradas por un sujeto de nombre Agustín Lapacó. El modo que habría hecho fue mediante el reemplazo de páginas dentro del folio de los papeles. En ese momento, Munits perdió la titularidad de sus campos de manera ilegal.
En el trascurso del tiempo, los papeles pasarían de una mano a otra hasta llegar bajo el poder de Diego Oxandaburu, a partir de una compra de alrededor de 90.000 dólares. Dicho comprador sería el último paso para que el título cayera bajó la órbita de GAMA, a partir de la venta de la misma para Oscar García, primo de Petrone. La suma habría sido de 950.000 dólares. La fecha de la supuesta transacción fue el 20 de octubre de 2005, es decir, nueve días antes del despojo.
En los próximos años, mientras se avanzaba la Mega-causa, la Justicia revelaba la complejidad de la trama de aquellos campos pegados al country La Arbolada, pertenecientes a GAMA. Por ende, muchas de las figuras comenzaban a ser investigadas y procesadas, incluso sobre otras causas semejantes. En el año 2009, el fiscal Alejandro Moyano, uno de los tantos funcionarios judiciales sospechados de ser socio del gobernador De la Sota, pidió que se realice un juicio contra Petrone y García. El juez de control Esteban Díaz aceptó el pedido, pero la defensa de Petrone recurrió a la Cámara de Casación. Es así que habilitaron el juicio, pero sin la acusación de ambas figuras de la empresa. Dos años después, el Tribunal Superior de Justicia intervino en la situación y ordenó cambiar el tribunal que acompañará a Díaz y, por tal motivo, fueron designados los vocales Mario Della Vedova, Eduardo Barrios y Alberto Crucella. Y en noviembre de 2011, declararon el rechazo a los pedidos de la defensa y ordenaron la elevación a juicio a los directivos de GAMA.
Finalmente, el juicio llegaría en 2013 y en enero de éste año fueron sentenciados a prisión, además de Petrone, el comprador Oxandaburu (4 años y 3 meses), García (3 años y medio), el escribano porteño Enz (4 años), otra escribana, María Laura Pace (3 años y medio), quien también se la acusa de haber adulterado los títulos para la venta final para GAMA, y el tramitador Ramón Ordoroñez (3 años).
La principal defensa de Petrone apuntaba al trabajo de buena fe que realizaba el dueño de GAMA y que, inocentemente, en ningún momento sospechaba de la posibilidad de que los títulos eran falsos. En su alegato, Petrone aseguró que al manejar un imperio tan grande como GAMA resultaría inevitable que, en muchos de sus tramos, fuese el blanco de ciertos inescrupulosos. “La fortaleza de mi empresa hace que sea una gran debilidad: cualquiera me embarga, cualquiera me amenaza, cualquiera me extorsiona”, declaraba.
La Justicia siempre dudo de esa versión. En el fallo de 2011, se especifica la falta de explicación de “por qué Petrone aceptaría el ofrecimiento del inmueble por parte de personas (…) distintas de aquella con quien había negociado anteriormente, y de la propia dueña, sin siquiera interiorizarse sobre el modo mediante el cual los supuestos vendedores lograron hacerse de la propiedad”.
La acumulación de tierras es una ambición para cualquier desarrollista. Sin embargo, la apropiación a los campos de Munits no apuntaría precisamente a esa intencionalidad. Existiría otra razón de por qué GAMA había querido adueñarse de esas tierras y que confirmaría la complicidad de Petrone.
Y tiene que ver con uno de los temas que está siendo marcado en la agenda de la sociedad veraniega. Estamos hablando del suministro del agua.
La clave.
Desde hace un tiempo, la Justicia sospechaba que las tierras loteadas no contaban con el suficiente caudal de agua disponible para mantener al barrio La Arbolada. Pero sí lo tenía los campos de Munits, aledañas al barrio.
Habrá que esperar los fundamentos de la sentencia de la Cámara 10ª para confirmar si finalmente la necesidad del agua, por parte del empresario, fue el principal catalizador para perpetrar toda esta serie de maniobras fraudulentas. De ser así, y si Petrone sabía de antemano que sus tierras compradas no contaban con esa necesidad pero sí los campos aledaños, entonces su teoría de víctima estafada caería en pedazos.
Mientras se mantiene la espera de los fundamentos, con solo leer los detalles del fallo de la Cámara de Casación, todo indicaría que efectivamente la incautación de las tierras de Munits fue hecho para poder garantizar aquel negocio llamado La Arbolada.
Según constató la Justicia, GAMA se apropió por una módica suma de 10.000 dólares de una pequeña área de 50 por 70 metros cuadrados, pegada a las tierras ya loteadas. Según constató el traspasador, Ramón Oviedo, al igual que su abogado, GAMA realizó una compra a ese terreno el 13 de diciembre de 2005. En ese lugar, se realizó un estudio sobre la calidad y la cantidad de agua disponible. La justicia confirmó dicha información a partir de las escrituras labradas, como así también el informe remitido por el Ministerio de Obras Públicas de la Provincia, particularmente la subsecretaría de Recursos Hídricos. Además, en ese informe, se estipula que GAMA gestionaba la autorización para perforar sus terrenos de La Arbolada, con fecha del 27 de septiembre de 2005, dos días antes de la usurpación al campo Santa, como así también una semana después de la apropiación ilegítima de la compra de los títulos truchos. En el 2008, Oxandaburu decide hipotecar los terrenos y le exigió a la empresa que especificará “cuál será la otra fuente a utilizar, ya que las perforaciones presentadas poseen muy escaso caudal”.
Otro tramo interesante del fallo es del propio testimonio del gerente de la empresa GAMA, Héctor Huergo, quien respondió positivamente el llamado “interés relativo al agua”. Específicamente, sobre el interés de la empresa de adquirir los derechos posesorios de 2.000 metros cuadrados cercanos al próspero barrio privado, para “suplementar el agua que ya tenían para utilizarla para el riego de espacios verdes, piscinas, etc”.
El fallo de 2011 recalca que “La importancia del tema de la falta de agua era conocida por Petrone desde el principio”. De hecho, el texto alega, a partir del testimonio de la inmobiliaria Ricci, que era “conocida por todos los operadores inmobiliarios de la zona” la dificultad del uso del agua en esos campos de la actual La Arbolada; “corroborando, en definitiva, los dichos de Hermida Adrogué cuando afirma que con antelación a la mentada reunión en las oficinas de “Gama SA”, gente de dicha empresa se constituyó en el campo en cuestión a los fines de realizar averiguaciones concernientes a esa cuestión [del agua]”.
En definitiva, la hipótesis del “imputado estafado” tiene sus debilidades a la hora de tener presente la clave del agua. En el fallo de 2011, se transcribe una auto-pregunta que se realizó el propio Moyano, y que es compartida por el juez Díaz: “(…) ¿puede aceptarse que un empresario de la experiencia del imputado Petrone, en cuya actividad ha participado en múltiples actos de puestas en posesión de bienes inmuebles, resulte “engañado” (como insiste en pretender demostrar) por un confeso “usurero” (…)? La respuesta que se impone es, evidentemente, negativa, y es claro que este hecho probado (a esta altura del proceso) de usurpación constituye a su vez un indicio grave y consistente del dolo con el que actuaron ambos imputados en relación con la falsedad, pues si hubieran adquirido legítimamente no hubieran necesitado usurpar”.
De hecho, la posible especulación dentro de los propios lotes también entraría en éste juego. Según informó el portal Infonegocios, en marzo de 2013, GAMA terminó vendiendo el country La Arbolada. Ahora, pasó en manos de Miguel Pardo, productor del espectáculo teatral Stravaganza. La razón de la venta apuntaría al giro de divisas para la inversión del proyecto Ciudad Gama, la obra más megalómana de Petrone, bajo la promoción de la diva Susana Giménez. Obviamente, para poder lograrlo, el propio barrio debía garantizar la cantidad suficiente de recursos hídricos para concretar la venta.
El suministro del agua muestra las peores caras en el negocio inmobiliario. Hace tres años atrás, la empresa Aguas Cordobesas calculó que los barrios privados derrochan tres veces más agua que los barrios abiertos. Esto se debe principalmente al mantenimiento por riego de los extensos jardines y espacios verdes, como así también el resguardo de las piscinas. De hecho, en el mismo día en que los cordobeses esperábamos la sentencia contra Petrone, el Consejo Deliberante de La Calera otorgó el beneplácito para la construcción de un mega-emprendimiento de Euro Mayor, pegada a la Laguna Azul. El gigantesco barrio privado, que cubrirá más de 400 hectáreas, se construirá al lado de un pueblo que arrancó el año cortando calles por los cortes de agua en sus casas.
Así como es algo vital, el agua también termina destapando lo peor del negocio y la usura.
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