Y tanta sustentabilidad para qué

Imagen de Asamblea San Roque Despierta

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Por Melina Dassano – @MeliDassano

Culminó en 2010 el “Año Internacional de la Biodiversidaddando inicio en el 2011, al “Año Internacional de los Bosques. En Argentina, hace siete años, se creó la Resolución Nº 189/2010 de Afectación de Recursos del Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos del Presupuesto, en cuyo considerando establece que: “La plena vigencia de la ley 26.331 y el logro de sus objetivos requieren de un proceso de desarrollo institucional que debe darse a través de aplicaciones concretas y efectivas en los bosques de las distintas jurisdicciones”.

Sin embargo, en la actualidad seguimos sin contar con fondos sostenibles para los bosques, o con un ordenamiento territorial que los sustente. Tan mínimo es el presupuesto para su conservación que desde el 2010 se llevan perdidos aproximadamente 300 mil hectáreas, sin contabilizar los incendios y zonas urbanizadas.

En 2010, mediante acción de una Comisión de Ordenamiento Territorial de Bosque Nativo (COTBN), el gobierno de Córdoba crea la ley provincial de Ordenamiento Territorial de Bosque Nativos, que cuenta con un pedido de inconstitucionalidad solicitado por la Universidad de Río Cuarto por los arts: 5, 6, 9,10,11,14,32,37,40,41,42 y 55 de la ley 9.814. Esta ley tampoco respeta el criterio de sustentabilidad ambiental establecido en la ley nacional y desconoce los corredores biológicos necesarios para la recuperación de la cobertura boscosa y demás fines de la ley 26.331, provocando la pérdida de la biodiversidad, de la productividad forestal, de los servicios ecosistémicos, del hábitat adecuado para las comunidades campesinas y los pueblos originarios, por lo que resulta violatorio de las leyes, según fundamentan a los fines de su aplicación.

Hacer de la conservación una realidad sostenible, implica invertir en infraestructura, capacitación, en turismo sustentable, contar con presupuesto y con personal para el control, vigilancia y monitoreo ambiental, sin restar importancia a la biodiversidad y promover las verdaderas necesidades para la educación ambiental.

Campo de cultivo de maíz en la localidad de Cosquín.

Campo de cultivo de maíz en la localidad de Cosquín.

 

¿Podemos perder biodiversidad?

Para nuestra cultura regional, que atraviesa un grave conflicto ambiental y pretende relativizar el reclamo “ambientalista” a un grupo reducido, es un mal comienzo. Se complica una perspectiva de biodiversidad -por parte de un sector empresarial-, al reducir un espacio de conservación de flora y fauna a la concepción de “bosque improductivo”. Cada especie es un acervo único de genes adaptados a un ambiente en particular y esto explica la extinción de aves, reptiles y mamíferos, como así también de especies vegetales. O, incluso la misma domesticación de animales y plantas que al adaptarse a un sistema foráneo ocasionan la despoblación y erosión del suelo, que dará paso a un posterior desequilibrio ecológico.

Un suelo improductivo no tiene servicios ambientales ni funciones ecológicas. La polinización, la dispersión de semillas, el control de plagas, la descomposición, remoción y aireación del suelo, la purificación del agua y del aire, entre otras actividades, son conocidas como propias e irreemplazables de los diferentes organismos del planeta. La deforestación, el tráfico de especies, la caza, el cambio climático, los incendios y la polución del suelo, aire y agua, están provocando la pérdida de la biodiversidad. Conclusión basada en sólidos argumentos sustentados por una prestigiosa comunidad científica mundial transdisciplinar.

Muerte de peces arroyo Suncho Huayco.

Muerte de peces arroyo Suncho Huayco.

La importancia de la cobertura vegetal

Sí tiene que haber cambios éstos tienen que ser lógicos y tienen que estar vinculados al devenir de la educación y los intereses de la humanidad. Pero, sobre todo, reconocer “el saber”, la evolución bajo la llamada “domesticación”, los saberes locales y la consideración por la diversidad biocultural. Las plantas son los conocimientos propios de América.

La importancia del cambio climático está puesta sobre los biocombustibles. No podemos prescindir de “un producto” sin prevenir su impacto económico. Según la ONU, el precio global de los alimentos registró un aumento del 40% en 2007. Una de las principales razones para este incremento se encuentra en el crecimiento de la producción de los biocombustibles, hechos a partir de maíz, soja y otras oleaginosas. Alternativa que intenta contrarrestar la suba en el precio del petróleo.

La pérdida está puesta en la variedad de lo que se utiliza y de lo que se consume, en reemplazo por una manipulación intensiva de algunas especies vegetales que dependen cada vez más del ser humano para su supervivencia. Por lo tanto, cuando hablamos de biodiversidad, es importante no dejar afuera a los principios éticos. Sobre todo cuando hablamos de un conocimiento trascendental sobre las plantas. El consumo de ellas podría ser innato y la capacidad de explotarlas exitosamente -según la botánica económica-, el resultado de la habilidad humana de transmitir información a través de la cultura. Entonces, “se ha estimado tres mil especies de plantas usadas como alimento humano a lo largo de la historia y que alrededor de 200 han sido domesticadas con fines alimentarios”. En la actualidad las personas dependen de 30 especies básicas para su alimentación: “un mayor rendimiento por menor esfuerzo invertido”.

Así cuando hablamos de conservación tenemos que tener en cuenta los intereses de los seres humanos, que son quienes seleccionan las especies que más le agradan o convienen, para sus propios propósitos. Las ‘economías verdes’ regionales, se promueven de esta forma: de acuerdo al alimento y al rendimiento, para calmar el hambre del mundo. Y así podríamos hablar de ‘selección cultural’ y por ende de domesticación con los correspondientes cambios genéticos. En este punto es donde se diferencia con la Agricultura, la cual tiende a la domesticación de plantas.

Hoy tenemos una gran pérdida de las ’plantas silvestres’ de nuestra cobertura vegetal. En esta intervención y al ser combatidas para viviendas, por incendios, etc; es que han sido denominadas “malezas” y es así como se ha llegado a un mínimo  de plantas silvestres protegidas para su consumo. Si tenemos en cuenta esta selección, podríamos estar hablando de plantas que aprovechan la perturbación humana del ambiente, como en el caso de la deforestación, para propagarse, como ocurre con las plantas exóticas. Y podríamos estar hablando más que de un desarrollo sustentable, del  paso del salvajismo a la barbarie.

Sedimentos en el río a la altura del Diquecito, después de los incendios.

Sedimentos en el río a la altura del Diquecito, después de los incendios.


Así, podemos comprender los ciclos vitales de las plantas de manera oportunista y tener en cuenta lo que marcó la denominada ‘agricultura por estrés’, donde la agricultura no implicaba mejor alimentación ni menos trabajo, pero garantizaba alimento para un mayor número de personas en la misma superficie. A modo de reflexión, sería positivo que no existiera un único modelo que explique los orígenes de la agricultura.

Las sociedades humanas perciben el reino vegetal. Y así cómo se determina que no existe un único alimento de origen animal o vegetal que aporte todos los nutrientes necesarios, se necesita una combinación de alimentos. Esto no es otra cosa que los aspectos culturales de la alimentación. De ahí que el sociólogo francés Marcel Mauss, determina el significado de la palabra ‘compañeros’, donde designa a aquellos que comen juntos el pan. Lo que deriva en las relaciones interpersonales, en el vínculo y en la definición de comunidad. Manifestaciones claras como son, por ejemplo, las actividades de ferias y festivales de cada pueblo.

La FAO considera que existe Seguridad Alimentaria cuando todas las personas en todo momento disponen del acceso físico, social y económico, a alimentos suficientes, seguros y nutritivos que cubran sus necesidades nutricionales. Pero también integra las preferencias culturales que garanticen una vida sana. Hablamos así, de Soberanía Alimentaria, la cual integra una dimensión política que se preocupa  por la procedencia y el modo de producción de los alimentos.

Conclusión: La Biodiversidad genera valor ecológico, social y/o económico que la economía ambiental define como “servicios ambientales”, ya que generan beneficios directos e indirectos a los seres humanos. Contar con un proyecto de ordenamiento territorial permitirá planificar de acuerdo a una visión integral del territorio actual y con una mirada a futuro. Esto implica un crecimiento urbano planificado y sustentable con claras estrategias de conservación y políticas de mitigación sobre el ambiente.


 

Biografía
(enlaces)

http://www.biographica.com.ec/site/documentos/Cardenas%20Bustamante%202011_y%20tanta%20diversidad%20para%20que_Gestion.pdf
https://news.agrofy.com.ar/informe/140744/agricultura-sustentabilidad-estado-y-rentabilidad
http://cdim.esap.edu.co/BancoMedios/Documentos%20PDF/pot%20-%20uso%20actual%20y%20cobertura%20veg%20-%20boavita%20(14%20pag%20-%20175kb).pdf
Botánica económica de María Lelia Pochettino – Sociedad Argentina de Botánica.
Ing. Mónica Dorado – Marcos Sanchez – Osvaldo Adib – Diplomatura en Gestión Ambiental.

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