
Yo no fui?
Por primera vez en Córdoba, se llevó a un seminario sobre cambio climático organizado por el gobierno provincial. Todo bajo el paraguas de los cuatro meses pasados de las inundaciones en las Sierras Chicas.
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Por Lea Ross | @LeandroRoss
Una mano se apoya para evitar la caída de unas piezas de madera por efecto dominó. La manga de la mano advierte que la figura humana lleva puesta un saco oscuro, con camisa abajo. Como si la figura humana proviene de una oficina. Su dedo anular tiene un anillo de oro.
Así es la imagen de presentación del primer seminario sobre cambio climático que se desarrolla en Córdoba. La Secretaría de Políticas de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático fue creada a principios de abril por el Gobierno de Córdoba, luego del “tsunami caído del cielo”. “Este seminario sería la fiesta de presentación de nuestra secretaría”, señala Luis Javier Britch, licenciado en Física, quien está a cargo de la entidad. La actividad es el Primer Seminario de Mitigación y Adaptación de Cambio Climático y trascurre durante nueve horas del pasado jueves, adentro del auditorio de EPEC.
“Sabemos que el cambio climático es una realidad. Y no nos cabe duda de que las propuestas posibles de solución a esta problemática tienen que provenir de estructuras multi-disciplinares para evitar los posibles sesgos que pueda tener cualquier visión”, apunta el flamante secretario frente al público, bajo la espera de un total de ocho exposiciones. “Vamos a escuchar y a discutir argumentaciones serias, desde la mejor ciencia disponible, con distintos panelistas. Y esto de la mejor ciencia disponible también es importante remarcarlo. Porque es en el marco donde nos vamos a plantar”.
Desde la secretaría, ya se ha anunciado la creación del Consejo Asesor de Cambio Climático, por resolución ministerial. “Y en poco tiempo –continua Britch-vamos a invitar a las instituciones que nos acompañen en la constitución de este consejo. Y también les comento que estamos trabajando para un Centro de Estudios para el Cambio Climático”.
Al concluir la intervención de Britch, sube al atril el ministro de ambiente, agua y servicios públicos, Fabián López, para dar su breve exposición: “Si transformamos de lo colectivo a políticas públicas de Estado, ya estamos hablando de acciones que, con algún piso de sustentabilidad y permanencias en el tiempo, que inciden sobre lo que tienen que incidir. Y eso es lo que buscó el gobernador (José Manuel de la Sota) al tomar la decisión de crear una secretaria de Estado específica para este tema”.
Del campo a la ciudad
“El cambio climático es el principal reto del desarrollo sostenible”, sostiene el Dr. Guillermo Acuña de la CEPAL, primer expositor del seminario y, además, colabora con las Naciones Unidas en políticas ambientales. Desde ese lugar, realiza una autocrítica por el fracaso del acuerdo Copenaghue (2009), para lograr una nueva propuesta de reducción de gases de efecto invernadero, debido a los “colapsos” en las capacidades políticas de las Naciones Unidas. “Hay que decir que siempre hubo intereses económicos detrás para mantener el estatus quo”, sostiene.
“El cambio climático es la prueba irrefutable de la desigualdad social potente, que debe actuar los Estados, no los mercados”, cierra Acuña, al recordar que las emanaciones de los gases con efecto invernadero provienen, en gran parte, de países desarrollados, mientras los países con menor desarrollo padecen las consecuencias.
En el trayecto de la jornada, se habla de los distintos acuerdos internacionales para paliar la problemática, el conflicto con las tormentas eléctricas, el poco aprovechamiento a los recursos no renovables y conocer algunas estrategias desde el sector agropecuario para reducir el número de emanaciones que alteran la situación climatológica o atmosférica.
Los principales gases que se emanan en la atmósfera y producen efecto invernadero son el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y el óxido nitroso (N20). Por efecto invernadero, esta son sus equivalencias:
CO2 = CO2 eq.
N2O = 300 CO2 eq.
CH4 = 23 CO2 eq.
A partir de números expuestos por el biólogo Diego Pons, del INTA, en América Latina y el Caribe, las emanaciones de esos gases provienen en un 17% de las actividades agropecuarias. Según Pons, seis de cada diez de esos gases provienen de la actividades ganadera, una cuarta parte del estiércol y una vigésima parte de los fertilizantes. “Hay una conversión de las coberturas naturales que pasan a ser de usos agrícolas-ganaderas. Esto sucede también en Argentina, que pasa de una cobertura forestal a una agrícola, por la expansión de la soja”, explica el especialista, resaltando el rol que cumplen los cambios de uso de suelo (CUS).
Sobre la cuestión de la soja, Pons asevera en números que el monocultivo sojero genera más cantidad de gases que la rotación de cultivos. Un monocultivo de soja emite un 89% más de gases de efecto invernadero que la rotación de soja – trigo/soja segunda. Y a su vez, el “desierto verde” genera un 250% más de emanaciones que las de soja – maìz- trigo / soja2da.
“El maíz capta gran cantidad de emisiones de carbono”, explica Cristian Feldkamp, ingeniero agrónomo de AACREA, mientras aparecen oficiales de policía adentro del auditorio con miradas fijas al público. Y a pesar de que las actividades industriales ocupa un lugar predominante en las emanaciones, la agricultura Argentina tiene sus peculiaridades numéricas. Esto es lo que postula el World Resurces Institute (2010):
Argentina ocupa el puesto 22 a nivel mundial por cantidad de emisiones sin CUS.
Argentina ocupa el puesto 49 a nivel mundial por emisiones sin CUS per capita.
Sin embargo, la situación cambia completamente si nos fijamos en las emanaciones por cambio de uso de suelo:
Argentina ocupa el puesto 6 a nivel mundial por emisiones del sector agropecuario.
Argentina ocupa el puesto 2 en emisiones per capita del sector agropecuario.
Sobre las catástrofes climáticas, Argentina aparece en el puesto número 14 de los países con más problemas de inundaciones. Distintos expositores han señalado una frase del actual secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon: “El problema del cambio climático se notará en las áreas urbanas”.
Juan Carlos Bertoni, docente de la UNC e investigador de la UNESCO, es el último exponente del seminario y focaliza el rol de las zonas urbanas y las inundaciones: “La provincia de Córdoba tiene una característica: la mayoría de los arroyos pasan por nuestros pueblos. ¡Ahora estos arroyos tuvieron la muy mala idea de venir a pasar justo en medio de nuestros pueblos!”, señala con ironía, a lo que luego lo explica tajantemente: “El Río Suquía no pasa por Córdoba. En Santa Rosa de Calamuchita, el río no pasa ni divide. El Río Ceballos no divide a los pueblos. Son los pueblos que se fueron de las ciudades y se fueron desarrollando a la vera de los arroyos y nos olvidamos del espacio del agua”.
“Las inundaciones pluviales tienen su génesis no porque los conductos quedaron chicos. No porque las alcantarillas quedaron pequeñas. Es en la aprobación de loteos. Es en la concepción de las urbanizaciones”, sentenció Bertoni, recibiendo de este modo aplausos de por medio. Fue el único exponente en recibir aplaudidores, sin contar a Guillermo Acuña luego de confesar ser hincha del Club Atlético Belgrano para aclarar el color de sus diapositivas.
“Muchas de las cosas que pasaron, y que van a volver a pasar, es porque nos faltó dejarle espacio al agua. Así de simple”, sentenció el especialista en referencia a las inundaciones de febrero en las Sierras Chicas. “No hay dudas de que hay cambio climático sobre los glaciares, sobre muchos temas que ya fueron presentados. Pero a las escalas espaciales y temporales de crecimiento urbano, los cambios producidos por el hombre prevalecen por sobre los cambios de la variabilidad climática. La variabilidad climática lo que hace es poner en evidencia esos problemas que tenemos”.
Finalmente, al concluir las exposiciones, Javier Britch retorna al atril para ofrecer su cierre de esta jornada: “No les quepa duda que en la medida que ustedes (al público) se comprometan, desde la secretaría vamos a responder nuestro compromiso, con trabajo, con participación, y con generación de elementos para que nos ayuden a estar en un ambiente menos impactado por este fenómeno del cambio climático”.
Candonga
La presencia de policías no fue una mera formalidad. Durante la jornada, ocho vecinos de la Asamblea de Vecinos de Chavascate participaron del evento, con afiches y carteles exponiéndolos durante algunas charlas.“La coordinadora (del seminario) nos dijo que no se podía escribir –relata Raquel, una vecina de la asamblea, a ECOS Córdoba-. Llamaron a la policía. Después la cuestión siguió afuera (del auditorio), la coordinadora nos decía ‘con quién trabajas’, nos echaron y no nos dejaron entrar de nuevo al seminario”.
Al terminar la jornada, la Asamblea tuvo brindando información al flamante secretario para explicar su situación: “El propio Britch nos felicitó por manifestarnos y nos dijo que estaba muy bien la medida porque no molestábamos”, opina Lucía. “Fijate cómo son las cosas. El Dr. Britch siempre nos atendió bien. Pero… ‘marche preso’”.
La Asamblea de Chavascate vienen denunciando el problema de los loteos y el desarrollo inmobiliario de la zona, poniendo en peligro el paso del río homónimo. En particular, a la empresa Ticupil SA. Denuncian que el ministro López no los atiende para tratar la nulidad de la resolución ministerial 1.200, donde aprueban el emprendimiento “Candonga” de Ticupil, debido a que se desarrolla sobre una zona roja. “Entre la sofisticación de leer satélites (en referencia a las charlas sobre lecturas satelitales para el cambio climático) y el acto bestial de saber leer lo que dicen las leyes, no hace falta tanta tecnología. Hace falta leer nomás”, apunta Adrián, otro vecino.
“Recién escuchamos a un geógrafo hablar de riesgo –señala Raquel-. Bueno, nosotros estamos ante un riesgo eminente. Porque imagínense, yo ya pasé viviendo en Agua de Oro, otra lluvia similar a la que tuvimos en el ’97. Y sin embargo, a tan poquito tiempo, dentro de la vida de la Tierra, no hizo desmadres porque ahora sí el río se desmadró. El agua bajó como por toboganes y abrió zanjas en calles, destrozos en las casa de El Manzano. Así que, al no tener esponja y paraguas, como le decimos nosotros al bosque nativo, y fundamentalmente esa zona de Candonga que hace de esponja, otra lluvia menor no sabemos lo que puede llegar a pasar. Esos son los riesgos que en estos momentos estamos corriendo”.
Ya concluyendo con la charla, Lucía señala: “Llegamos a este lugar con la intención de participar y ser escuchados, nada más que eso. Las preguntas no la leyeron, a la compañera no la dejaron entrar, cuando vos quisiste hacer la nota adentro nos echaron afuera (NdR: no se nos permitió realizar la nota adentro del establecimiento público). Entonces, creo que están ejerciendo violencia sobre nosotros”.
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