
“Odio a Monsanto”
La biotecnología quiere imponerse en Córdoba y para eso proyectaron a Mark Lynas, como ex activista y conferencista en la UNC, en apoyo a la producción de semillas transgénicas y bajo el monopolio de Monsanto.
Cobertura ECOS Córdoba
Por Melina Dassano | @melidassano
El periodista británico Mark Lynas -autor de libros relacionados al “cambio climático” como Seis grados en el año 2007, entre otros- fundamenta su preocupación sobre el efecto invernadero y promueve para ello una solución a esa crisis a través de la Biotecnología. Una salida “económica” global para eliminar el hambre en el mundo y, con ello, la pobreza; pero nada parece hablar sobre el acceso a la tierra de sus habitantes. Esto radica más en un convencimiento a nivel comunicacional que de la ciencia misma, debido al contenido de su conferencia y a la gira local que auspició como promotor de la biotecnología en las principales provincias, donde la multinacional Monsanto tiene un rechazo social importante.
Llama la atención que no haya venido a presentar ninguna de sus publicaciones como escritor en la ciencia de privilegio. Sin embargo: ¿logró consolidar una imagen creíble dentro de una campaña promovida por Monsanto? Sin ninguna duda vino a ofrecer una charla en el Congreso del Maizal, que tuvo como objetivo “cambiar el ángulo de debate en la agricultura” según explicó Martín Fraguío director del Maizar (Asociación de Maíz Argentino) para edicionrural.com. Es así como los empresarios -todos convencidos en las ganancias sobre resultados productivos a corto plazo- anhelan a las multinacionales como gobierno mundial, capaz de financiar grandes oportunidades de negocios.
La visita de Mark Lynas se enmarca no solo en la semana de la ciencia en la Universidad de Córdoba, sede de su conferencia. Además, se llevó a cabo el pasado jueves 3 de junio una reunión entre altas autoridades de Monsanto y el grupo empresarial cordobés G6, según informó el diario Comercio y Justicia (Véase: El «círculo rojo» de Monsanto). Para el 2014, siguen con la postura de justificar la radicación de la planta de Monsanto en Malvinas Argentinas.
Consultado Mark Lynas por ECOS Córdoba, le preguntamos acerca de quién organiza la crisis en el mundo pero no supo responder. Además olvidamos consultarle si en el Reino Unido creen que la guerra, hasta lo conversado y por lo expuesto, solo parece creer que la única responsable de la crisis es la propia naturaleza -por su insistencia al cambio climático- siendo la ciencia de prestigio -la biotecnología-, la salvadora.
Sin embargo, cuando le mencionamos que en nuestro país el problema es la corrupción y le preguntamos ¿Cómo hace para convencer a la gente con la biotecnología, sabiendo que Monsanto tiene el monopolio de los transgénicos en el mundo y es al mismo tiempo el fabricante de agrotóxicos?. Esto nos respondió:
«Argentina tiene un contexto político muy particular, también otros países del mundo, en Bangladesh o Europa. El debate de los GMO (organismos genéticamente modificados) está afectando a todos en este momento. Si en Argentina hay un aumento en la incidencia en el cáncer, se les echa la culpa a los GMO, cuando se sabe científicamente que no pueden ser la causa. Se tiene que encontrar científicamente la razón: agua con arsénico, etc. La comunidad científica es la que tiene que estar en el centro de éste debate. Y los gobiernos que tienen algunos problemas de credibilidad es muy poco probable que puedan liderar este debate en un camino que sea útil. Monsanto tiene un problema de credibilidad enorme. Y la corporación fue arrogante y en una cierta medida yo también odio a Monsanto. Está en el camino del desarrollo de los cultivos transgénicos en los países en desarrollo. Les pido que salgan del negocio de los agroquímicos y que se dediquen al negocio de semillas y vayan disminuyendo los agrotóxicos».
Escuchar audio-entrevista completa a Mark Lynas >
“Me fascina la agroecología, no el monocultivo de soja”
Alguien que no acuerda con Mark Lynas es la ingeniera agrónoma Alicia Cavallo. Se trata de la primera persona que acercó a Monsanto a los vecinxs de Malvinas Argentinas. Dueña de propiedades y de una estación de servicio GNC en la zona, la mujer que una vez supo decir: “si yo digo de que están hechos los alimentos que son llevados a la mesa -esto para restar la mala fama de los agrotóxicos-, hago caer el sistema”. Y no está lejos de las últimas declaraciones realizadas a ECOS Córdoba: “No pueden ir en contra de la gallina de los huevos de oro”. La profesora universitaria en retirada, asesora de fiscales, se la relaciona con Jorge Dutto, propietario de Agroambiente y el responsable del primer estudio de impacto ambiental de Monsanto en Malvinas. La relación se profundizó cuando fueron juntos candidatos para el Consejo Directivo del Colegio de Agrónomos en las elecciones del período 2014/2017. Cercana en su discurso al nuevo Decano de la Facultad de Agronomía, Marcelo Conrero, la ingeniera fue la primera en titular Fitosanitarios: cambiar el temor por el conocimiento. Aunque Conrero haya titulado lo mismo hace poco para otro medio, ha ganado el decanato y fue además quien presentó a Mark Lynas en la UNC.
Al parecer el decano ya ha firmado un convenio con varias empresas que no menciona, pero informa para el medio La Voz del Interior: “Tenemos acuerdos con los semilleros con los que vamos a trabajar y vamos a potenciar el desarrollo de jornadas técnicas para los alumnos”. Podemos entonces sumarlo como uno de los colaboradores de Monsanto -como militante radical-, en esta nueva apuesta por su radicación en Malvinas Argentinas.
Hay una base coyuntural que se tiñe de capitalismo verde oscuro y vendrá pronto con el debate de la Ley de Semillas.
Por lo pronto Alicia Cavallo no sabía que Mark Lynas estaba en contra de los agrotóxicos y esto nos decía:
«Mark no viene a promover los transgénicos. Como decirte, los agroquímicos son como los remedios humanos, mal usados hacen mal y pueden llegar a matar. Si yo me tomo medio litro a lo mejor me voy a morir, hay gente que se tomo un litro de glifosato no le produjo más que una diarrea. No es tan grave. Yo llevo 40 años de docencia enseñando a producir productos sanos. Me fascina la agroecología, me críe comiendo verdura de la quinta que hacía con mi mamá. Me gustaba el ecosistema del campo como estaba antes, no el monocultivo de soja. El hombre éste (Mark Lynas) estuvo 10 años en contra de los transgénicos, para mi es causante de mucho daño que se produjo, no vengo con admiración hacia él».
Es mejor escuchar los testimonios completos que transcribirlo, debido al malestar que mantiene la ingeniera en este caso, con razón o no, en contra de los asambleístas, la justicia y hasta con el propio gobierno de De la Sota >
“Solo venimos a ver una visión diferente”
Quién interrumpió en el salón del Pabellón Argentina como abanderado de la Ley Provincial de Ambiente fue Dante Heredia, presidente de Ambiente y Ecología de la Legislatura de la Provincia de Córdoba, donde comunicó a nuestro medio que no venía a buscar respuestas del conocimiento sobre éstos temas: “solo venimos a ver una visión diferente”. Entusiasmado con el trabajo que tuvieron con las organizaciones, considera que la presencia de Lynas tiene que ver con el debate que se dio en la Comisión de Ambiente antes de la sanción de la Ley 10.208. Por tal razón, sostiene el argumento del conferencista inglés: “Es una visión aparentemente diferente a la que han venido sosteniendo muchos grupos ambientalistas en la argentina y en el mundo, acerca de los alimentos transgénicos, y el rol de la ciencia y el desarrollo en este tema que no solamente tiene que ver con las conservación de los recursos naturales, fundamentalmente de la manera en que se van a producir los alimentos en el mundo, que se producen hoy y se van a producir en el futuro para abastecer la necesidad alimenticia que tiene la humanidad”. Como consecuencia le preguntamos: ¿No es una Ley Monsanto? “De ninguna manera, se debatieron los transgénicos en el marco de ésta empresa, no que rol cumplen” responde, más allá que reconoce que faltan aclarar sus consecuencias porque es una asignatura pendiente. “Córdoba es una de las principales provincias productora de soja, donde se utiliza mayor cantidad de semillas trasngénicas para la producción”, por lo cual sostiene la importancia de este sistema productivo. Considera a su vez que Argentina es pionera en este tipo de tecnología, aunque ve un gran cuestionamiento por el paquete tecnológico asociado a la semilla y asociado a la producción que utiliza herbicidas, fertilizantes, fungicidas, insecticidas, que son peligrosos.
Seguir escuchando el discurso progresista y las razones de porqué aún no visitó la planta de Rojas >
«Es un mercenario pagado por las multinacionales»
Entrevistamos a Eduardo Quispe, presente en la conferencia de Mark Lynas, como miembro de la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida. Criado en Malvinas Argentinas, además fue uno de los lesionados por la policía -en la última represión en las afueras de la legislatura al momento de sancionarse la Ley de Política Ambiental-, quienes accionaron dándoles patadas en el piso, lo que le produjo esguince de rodilla y lesiones en dos costillas (ver videos testimoniales). A su vez su hermano fue detenido en la localidad de Malvinas –trasladado a la Unidad de Contención del Aprehendido (UCA)-, el mismo día que sancionan la ley 10.208 y por la mañana, cuando se conducía hacia la ciudad de Córdoba para acompañar a sus hermanos en ésta protesta contra las instalación de Monsanto que cumplirá en los próximos días dos años y 10 meses de acampe.
Muchas veces la ciencia subestima el conocimiento de los cuidadanxs que, si bien no son expertos en física-química, poseen estudios universitarios lo suficiente como para poder informarse. Por eso el asambleísta sostiene que «Ponen el saber científico sobre todos los saberes e ignoran el saber popular. La universidad deja que esta ciencia tenga la respuesta para todo, inclusive para los alimentos. Hay que desconstruir este tipo de modelo de paradigma hegemónico del conocimiento científico. A mi parecer (Mark Lynas) trató de desconstruir y vino a hegemonizar desde la universidad estos modelos dominantes. Es un mercenario pagado por las multinacionales».
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El gran trueque del capitalismo
No es casual que éstos “elegidos de la ciencia” practiquen la misma campaña del segundo hombre más rico del mundo: Bill Gates. El creador de Microsoft admitió, en el 2003, que su padre era el jefe de Planned Parenthood, que nació de la Sociedad Americana de Eugenesia y sostienen que la mayoría de los seres humanos son sólo criadores “imprudentes” y “malas hierbas humanas” en necesidad de sacrificio. Así, el afortunado Gates mantiene el mismo discurso que Mark Lynas al referirse al cambio climático en una presentación de TEDx donde expresó: “Ya seguramente hay incertidumbre acerca de cuan malos serán esos efectos”. Al parecer, según los discursos tecnócratas, no solo los activistas anti-transgénicos meten miedo. Como tampoco resulta aleatorio que el millonario tenga acciones en Monsanto y que éste gigante de la biotecnología trate de erradicar al mismo tiempo la pobreza -la misma empresa que utiliza miles de peones rurales por temporada en trabajos precarios-, al tiempo que financia proyectos para combatir virus en humanos y pestes en los vegetales -con inversiones en grandes laboratorios-, un problema que también padece Microsoft en sus ordenadores.
Para ésta época de crisis social resultaría una ciencia solo para convencidxs, donde el acceso al conocimiento deba ser a través de un laboratorio, casi de élite. A tal punto, un inventor cuando tiene la oportunidad de crear un negocio a través de un producto, es muy probable que lo haga a sabiendas y con la necesidad de tener que invertir en publicidad para que llegue a convencer al consumidor a cerca de sus beneficios, al menos se trace una estrategia basada en la versatilidad. ¿Dónde está la ciencia? En la retórica de que muchos de los inventos -como cuestiones antrópicas-, la mayoría de las personas no demandó y por ende no necesita, al menos la publicidad logre generar un cambio en el consumidor y funcione el poder del convencimiento. Un ejemplo de credibilidad nula lo tiene el proceso fallido que viene articulando la multinacional devenida en semillera Monsanto, luego de fracasar en la industria de vacunas, aceites (como el PCB), insecticidas, plaguicidas, semillas Bt de algodón, ¿y ahora de los agroquímicos?.
Por otra parte, los impuestos tienen fines recaudadores para la adiministración pública -en devolución de servicios al consumidor final- logrando así financiar políticas públicas como por ejemplo el sistema de salud. Ahora, ¿las empresas inversoras en “biotecnología moderna”, están libres de impuestos? En el caso que fuese cierto, traería un daño importante al Estado en materia de recaudación, a pesar que ésta gran familia de la ciencia transgénica -a la hora de manipular los fondos de ayuda para un municipio- se la reconozca como “los grandes humanistas”, activando donaciones en la salud pública y en educación, con un corto beneficio al poder político de turno. Visto así, el problema del conocimiento tiene que ver con el acceso a la información -quién la genera y para qué-, no con un problema puntual en la comunicación, Así puede resultar que el medio que informa, la universidad que transmite conocimiento, tenga un problema cultural, por temor ya no al conocimiento en sí sino, a la participación social. Cuando se trata al propio pueblo de ignorante es porque el acceso es solo para entendidos. ¿Entonces, ciencia para quién?
No faltan pruebas, la desestiman
Dedicado a la Biología Molecular, especialista en toxicidad de variedades transgénicas y herbicidas, Gilles-Eric Seralini fue uno de los 815 científicos que firmaron un documento en contra de los transgénicos en el mundo, es acusado por Mark Lynas de ganar millones gracias a las ONG dueñas de laboratorios que fabrican los herbicidas. El científico denuncia que a través de las semillas transgénicas llevan incorporado el veneno para los insectos. Las de maíz y soja contienen Roundup, el mayor herbicida del mundo. “La Unión Europea ha pedido los resultados de las pruebas a las compañías para aceptar o no la comercialización de estos productos, pero las compañías dicen que son confidenciales, cuando según la ley de la UE deberían ser públicos”. Al igual que en Córdoba, se niegan hacer público el expediente presentado por Monsanto en el Ministerio de Ambiente, siendo que ya es Ley el acceso a la información pública. “ Los científicos no tenemos acceso a los datos. Yo hace nueve años que leo todos los informes europeos y americanos de controles sanitarios de OGM, y los únicos que hacen test son las propias compañías “menciona Seralini en una nota republicada en (Semillas y Salud) eliminada su publicación original de vanguadia.es.
Recientes estudios realizados por investigadores de las universidades de Hungría, Dinamarca y Estados Unidos. “Basado en los análisis de más de mil muestras humanas de cuatro estudios independientes, reportamos evidencia de que los fragmentos de ADN derivados de alimentos, que sean lo suficientemente grandes como para albergar genes, son capaces de evitar la degradación y, a través de un mecanismo desconocido, entrar al sistema circulatorio”, explicaron los autores en la revista Plos One.
Conclusión:
A los fines de revertir la imagen de los transgénicos en el mundo, la sociedad consciente devenida en anticapitalista, el investigador Andrés Carrasco y la justicia, dejó fallida la instalación de Monansto en Malvinas Argentinas, y de rebote las inversiones de Syngenta y Dupont. También fallaron los lobistas de Monsanto el propio Vaquero y Vilaplana, con el EsIA y la publicidad con el objetivo de lograr más licencia social. La estretagia que le queda al Estado y a las empresas es traer gente especializada de los países del norte, hasta para la realización del propio estudio de impacto ambiental y para eso necesitan jugar con un ex activista Mark Lynas, del cual no se le conoce aún participación social en contra de los transgénicos. Aunque mencionó para estar cerca del discurso ambientalista local que los agrotóxicos, el monocultivo, son causantes de la deforestación de bosques y las posteriores inundaciones, como parte de la depredación de la biodiversidad. Por esta razón se mostró en contra de el biocombustible, porque sostiene que los alimentos deben saciar el hambre, no alimentar los vehículos. Así mismo reconoce no estar en contra de la agroecología, para que ésta reemplace a los transgénicos deberá utilizar más territorio cultivable del que hoy no tenemos y para conseguirlo deberían talarse mas árboles, según sus abatidos fundamentos.
Sin embargo no sabemos quién financió su viaje y sus estudios, por qué no lo aclaró. Solo podemos sospechar de los fabricantes e interesados en la producción de alimentos transgénicos. A pesar de querer ser convincente con su público, estoy segura que no lo logró y esto porque se encargó de desprestigiar a los vecinxs y activistas de Argentina y es que solo está informado por las personas con las que se vincula. ¿Cómo? Sostuvo que quienes van en contra de los transgénicos están pagados por los laboratorios de agrotóxicos, por eso envían a combatir y quemar los campos con soja, porque el gen de los GMO no necesita de insecticidas. Monsanto ha producido la enfermedad y también la cura, es fabricante de productos químicos y dueño de laboratorios. Y ahora tiene un 90% de las patentes de GMO en el mundo. Mientras Mark Lynas quiere ser convincente con su discurso, aconsejó a Monsanto para que se dedique al negocio de la semillas para que deje los plaguicidas para siempre. Mark quiere ser del ambientalismo el Steves Jobs de los GMO, pero solo puede llegar a ser el management de Bill Gates.
Nota Relacionada: Bullicioso debate con el Príncipe de los transgénicos.
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