
Crónica de un acampe no anunciado
Por Débora Padilla.
Dañar una parte es dañar el todo… lo que daña a la tierra me daña a mi…
Malvinas Argentinas, Córdoba- Noviembre 2013
Qué pasaría si un día estamos viendo la televisión junta a nuestra familia o amigxs y sale un gran anuncio en el cual acaba de explotar una bomba en nuestro territorio y por la cual todo el aire, el agua y los alimentos de los cuales dependemos para sobrevivir fueron inevitablemente envenenados así como lo estaremos nosotrxs…una bomba que fue aprobada por todos nuestrxs gobernantes y por todas las instituciones que dicen representarnos y cuidarnos…
Que haríamos??? Que podríamos hacer???
Esa bomba está latente, existe en nuestro territorio y por el momento tiene el nombre de Monsanto… (o Syngenta o cualquier cosa que se le parezca)
Algunxs dirán “de algo hay que morir…” ó “igual todo está contaminado” ó “ yo vi en un programa que eso no es así que es todo mentira” ó simplemente “a mí que me importa”.Pero una gran parte de la población decidió poner el cuerpo frente a esta situación y a la inacción (o acción) del sistema y sus instituciones, que con muchas evidencias se sabe que están a favor de la proliferación de esta planta de muerte.
Si bien desde hace más de un año y medio diferentes organizaciones vienen realizando todo tipo de acciones institucionales y no institucionales para frenar esta situación, es a partir del festival Primavera sin Monsanto, en septiembre pasado, que se decidió hacer un corte por tiempo indeterminado, en los accesos a la planta de Monsanto, no permitiendo el ingreso a camiones y material de construcción en rechazo a la instalación de la empresa multinacional. Llamando a toda la sociedad a acompañar esta medida de fuerza, llamando al país para aunar fuerzas con todos los conflictos socio ambientales y territoriales de la Argentina, llamando a estar alertas ante las presiones constantes de las instituciones estatales, que anteceden los intereses económicos frente a la voz de la gente que le dice No a los alimentos transgénicos, No a la ley de semillas y No a las fumigaciones con agrotóxicos, gritando a los cuatro vientos que lo que es malo para uno, es malo para todos.
Más allá de los momentos de tensión a los largo de todas las jornadas que lleva el acampe (represión policial, apriete de patotas sindicales de la UOCRA, reveses del sistema judicial, amenazas, cartas documentos, etc.) y de una latente tensión frente a la incertidumbre de los hechos futuros, muchas más cosas se sembraron, se siembran, se están germinando y reproduciendo.
El acampe no sólo tiene que ver con cortar un acceso y quedarse ahí haciendo guardia, se trata de una red infinita de información, de saberes y conocimientos que empiezan a revivir, a re absorberse y a re aprenderse. Es elegir también otro modo de ver y de vivir la vida más allá de lo complicado que pueda ser ese camino, de soltar viejos hábitos mentales emocionales y físicos, de recrear otros nuevos, más conectados con lo que deseamos de este mundo para nosotrxs , para las nuevas generaciones y para todo esta otro enorme ser que habitamos que es la tierra.
A lo largo del tiempo que lleva el acampe, se fueron realizando diversas actividades ligadas a la formación, información y acción, actividades que convocaron a todo aquel que deseará acercarse al acampe, informarse, compartir y accionar desde cualquier territorio u oficio del cual viniese. Algunos de los talleres que se realizaron en este tiempo fueron:
-
Metapermacultura
-
Construcción en barro
-
Huertas
-
Cultivo de semillas Orgánicas
-
Medicina Contrahegemónica:”Hacia una Descolonización Alimentaria y Autogestión de la salud”
-
Macro Estafa del siglo: “SIDA Desmontando la Teoría Oficial”
-
Economía y Depredación.
-
Educación popular
-
Lombri compuesto
-
Juegos e interacción grupal
-
Reciclaje
También se llevaron a cabo diversos festivales musicales intervenciones artísticas, pintura, poesía, plástica, charlas de especialistas (Derechos humanos, Sociología, psicología, etc.) y nunca faltó la visita de algúnx músicx o banda que vino a dar su apoyo y la alegría de su música para fortalecer la resistencia. Personas de toda la provincia, del país y del mundo se acercaron y se acercan día a día brindando su apoyo, su palabra, su abrazo, su donación. Personas que decidieron ver y ser parte de eso, que eligieron hacer presencia y sentirse también parte de esa resistencia. Gente llegando en colectivos, en autos, en bicicletas, desde todo lado, gente llegando desde otras resistencias ( Famatina, Alberti, pueblo Qom), que son parte de lo misma problemática.

Jornada Nacional de Lucha contra el extractivismo. Escrache al Ministerio de Agua, ambiente y energía. Córdoba
El acampe también fue y es un disparador por afuera de su extensión, con todo lo que se empezó a generar nacional e internacionalmente: charlas debates, otros acampes, caravanas, protestas, acciones legales, más denuncias, escraches, producción de libros, marchas, festivales, tomas de empresas, intercambio de semillas, documentales, jornadas especiales, encuentros, ferias agroecológicas, charlas públicas en plazas, ciclos de cine, intervenciones artísticas, danza, radios abiertas, mingas, teatro, canciones, fogones pedidos, protestas, más denuncias, en las calles , en las universidades, en las plazas. Más allá del silencio cómplice de lo mediático y lo gubernamental, el acampe echa luz sobre lo injusto y lo silenciado, se hace escuchar , se hace saber y llegan las adhesiones desde todas partes. Una cascada indescriptible de sucesos se abrió, ya que mucha gente se empezó a cuestionar, a reflexionar, a sentir y accionar visibilizando lo que se quería ocultar.
Frente a la soberbia del ser humano de creerse el mejor y más capaz e inteligente de todas las especies, en donde su sed de poder y dinero solo generó autodestrucción y destrucción a su alrededor… en donde la queja no resuelve nada, en donde la culpa no resuelve y enrosca, llegan momentos en donde está la decisión de hacerse cargo de las cosas que hay que cambiar y comenzar y pasar del discurso a la acción , pasar al contacto con la tierra y con toda la realidad que no sea sólo la televisiva o la virtual. El acampe en Malvinas implica poner el cuerpo como modo de resistencia, Implica modos de convivencia y resistencia en un heterogéneo panorama de personas, que en pos de un mismo objetivo que es evitar la instalación de Monsanto ,buscan al mismo tiempo generar y convocar alternativas al modelo productivo/social actual. Estas alternativas ven la vida desde una perspectiva amplia en el orden social y natural. Porque no comemos celulares, no respiramos autos, no bebemos edificios, es que se vuelve urgentemente necesario comprender que la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra y responsabilizarnos de que cualquier cosa que le ocurre a la tierra le ocurre a lxs hijxs de la tierra.
Visibilizar el doble discurso de lxs que se dicen nuestros representantes, donde la política extractivista es el signo más visible, desnaturalizar el discurso de resignación al envenenamiento, la enfermedad y la muerte, desnaturalizar el discurso mediático como única realidad. El acampe invita a compartir, informarse y aprender resistiendo y seguirá allí hasta que Monsanto o cualquier cosa que se le parezca se vayan de Malvinas Argentinas.