
Cuando sea grande quiero acampar
Por Valeria Cotaimich*.
Ayer estuvimos en un aula abierta en el acampe. Fue fantástico, como disparadores estuvimos planteando algunas cosas, Javier Souza, Mauricio Berger y yo sobre diferentes temas y experiencias. Por supuesto esto se transformó en un diálogo entre todos. Almorzamos juntos y estuvimos hasta la tarde. Mientras dialogábamos Leo, «el alma de Amaranto» (uno de los puestos) como algunos le llaman, amasaba pan, un pan delicioso con semillas que se iba cocinando en el horno de barro, junto con nuestras palabras, experiencias y sueños. Con las manos en la masa Leo iba contando algunas de las últimas experiencias y proyectos del acampe. En mi caso, en un momento hice referencia a las experiencias de (des)montaje transdisciplinar que realizamos con el equipo del ELAPS contando brevemente la experiencia del museo de Anatomía, señalando lo que vimos que se gestaba con los cuerpos en el museo, hablo de la fragmentación y objetualización de cuerpos y personas propias del Modelo Médico Hegemónico, me parecía muy afín a lo que sucede con la semilla y los Agrotóxicos por varios motivos que no cabe aquí profundizar pero si decir que guardan relación con la matriz capitalista que promueve la mercantilización de la vida, enfermedad y muerte.
Mientras el olor al pan que se iba dorando nos acariciaba, Leo, el amasador se sentó con nosotros y nos contó acerca de una experiencia que se estaba llevando a cabo hacía unos días en Malvinas con los vecinos. Y entonces se abrió una puerta a algo que se está gestando como una de las vueltas mas contundentes del espiral de transformación que está generando el acampe .Una de las experiencias mas bellas y potentes que se puedan promover desde allí, que como decía Leo se genera luego de la golpiza mas siniestra que el gobierno provincial envió a generar hace tan solo unos días, desde una violencia muy afín a la de los saqueos. Sí, luego que saquearon el acampe y los golpearon tan inhumanamente, los acampistas respondieron con «rayos de huerta» y con esta experiencia que paso a relatar. Gente del acampe conjuntamente con vecinos resolvieron ir a Malvinas a generar una actividad como lo vienen haciendo desde hace tiempo, esta vez trasladando material y simbólicamente lo que acontece en el acampe: siembra, trabajo con la tierra, horno de barro, encuentro, aprendizaje, transformación. Esta vez, esto acontecido en lo que parecía un sitio baldío abandonado, donde el intendente y quienes vendieron los lotes donde hoy están las casas de muchos vecinos habían prometido HACE QUINCE AÑOS una plaza. La plaza nunca había aparecido. Los vecinos no solo están apoyando esta experiencia que comenzó hace unos días, sino que participan activamente del cuidado de la huerta volviendo propio esta propuesta regando, cuidando y apoyando cada acción que se lleva a cabo.
Cuando el intendente se enteró comenzó a presionar a los vecinos a través de llamadas telefónicas donde decía cosas como «¿como no los van a echar?» «¿como van a dejar que estén allí?», ante lo cual los vecinos contestaron que no solo que no los iban a echar sino que ellos están haciendo algo que el intendente hace tiempo había prometido. Lo primero que hizo la gente del acampe fue cortar yuyos que habían alcanzado casi un metro con un machete. Como un vecino los vio, se acercó y colaboró con una máquina avanzando en el corte, horas mas tarde, chan, chan chan… desde la Municipalidad enviaron un empleado a cortar el resto y luego… de repente, aparecieron juegos para la plaza LUEGO DE QUINCE AÑOS!!!!!
Esto fue días atrás, y ayer cuando fuimos, cargamos herramientas, parte del delicioso pan con semillas que Leo había preparado en horno del acampe, yerba para mate cocido, etc. y llegamos a la plaza. Decenas de niños estaban jugando, cuando bajamos con las cosas se acercaron y comenzaron a tomar herramientas para trabajar la tierra. Como faltaban colocar las hamacas, Leo y los cumpas del acampe comenzaron a preparar todo para colocar las hamacas que estaban a un costado, además de seguir con la huerta mientras se preparaba el fuego para el mate cocido que tomaríamos entre todos. Me acerqué a las vecinas, algunas de ellas mamás de los niños. Estaban no solo felices sino contando que riegan la huerta que gracias a las lluvias y este riego ya cuenta con mas de quince brotes!!! en menos de una semana!!!! Las mujeres decían cosas como «ahora vamos a emparejar y poner una mesa con sillas para que todos los vecinos podamos estar ahí», «yo voy a cocinar algunas cosas en el horno», «mirá aquel es mi hijo, en la escuela dicen que es terrible y tiene problemas y mirálo ahí sembrando». De repente había niños organizados para llevar y traer tierra, moverla con herramientas, sembrar, buscar leña, ayudar a colocar hamacas, armar la mateada, algo precioso.
Nico, un psicólogo que no se presenta como tal, que está firme en el acampe decía algo como que esto es POTENCIA SOCIAL, no es lucha por el poder… Estoy escribiendo el relato de esto más detenidamente pero no quería dejar de contarlo porque ha sido una de las cosas mas bellas, potentes y contundentes que he visto desde que se ha generado el acampe quizás porque implica la formación de generaciones futuras donde está la esperanza, pero ello si desde ahora forman parte de estas experiencias. La generación de estos niños está aprendiendo muchas cosas. Dos madres en dos momentos diferentes me dijeron «esto está bárbaro para los chicos, nadie había hecho algo así en todos estos años, los teníamos en la calle sin saber que hacer, los padres trabajan y les cuesta estar con ellos y miralos ahora todos ahí como se divierten». Mientras estaba allí también escuché decir a uno de los niños «yo cuando sea grande quiero acampar», esto también fue fuerte por que en realidad «acampar» aquí trae consigo toda una cosmovisión que no precisamente está vinculada a una carpa sino a una relación con el ambiente social y cultural que está del lado de la vida.
Para quienes trabajamos investigando, formando, ejerciendo diversas actividades en el campo de la salud y las artes, buscando como hacer para generar instancias de formación, reflexión, planificación, organización, etc, esta clase de experiencias no solo son maravillosas, sino también UN GRAN APRENDIZAJE. Otro hecho potente de ayer fue ver otras DOS EMPRESAS MAS SALIENDO DEL ACAMPE. La gente de una de ellas dijeron algo como «nosotros no sabíamos que era Monsanto, ahora que sabemos NUNCA MAS vamos a trabajar con ellos, NUNCA MAS». Chan chan… la cosa se potencia desde muchos lugares. Aquí no solo se está produciendo un acercamiento entre sectores muy diversos de la sociedad, sino se está generando y dando cuenta que OTROS MUNDOS no solo SON POSIBLES SINO IMPRESCINDIBLES y que los niños saben de esto y personas como Leo, Nico, Flor, los Facundos, Javier, y tantos otros cientos de miles también sabemos que es así. He aquí una de las mejores definiciones de SALUD y VIDA. Apoyemos este proyecto que es maravilloso. Una o dos veces a la semana, a través del correo, llevando cosas, participando de la vida cotidiana, de los eventos, de los días y las noches… formemos parte de este otro mundo posible…

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