
El cuento de la motocarga
Por Cooperativa de Carreros y Recicladores La Esperanza
Vamos a ser pacientes en estas primeras líneas, para quienes de buena fe (que los hay), insisten en sugerir y preguntar por las motocargas como reemplazo del carro, y tratar de explicar algunas cositas.
En primer lugar, quienes insisten en que los carreros deberían reemplazar el caballo por motocargas deberían saber que: No hay, ni hubo nunca un ofrecimiento concreto por parte de la municipalidad ni de ningún ente de gobierno, respecto al reemplazo. Lo que se planteó en pasillos y charlas informales, era la posibilidad que los carreros comprarán 37 Mil pesos (hace 2 años) unas motocargas, lo cual es inviable por donde se lo mire.
En segundo lugar, quienes tengan ojos para ver, podrán observar que en Córdoba los carreros no se dedican principalmente a la recolección de cartón, no son cartoneros, sino que trabajan con poda y escombros, lo que hace que la motocarga no sirva para esa función. Distinto si fueran cartoneros, pero esos son otros compañeros, existen también, pero realizan el trabajo a mano en el centro de la ciudad.
Como tercer punto, deben entender que los carreros saben de caballos, aman los caballos, viven desde hace generaciones entre caballos, no son choferes de cualquier cosa, manejan carros. El planteo del reemplazo como si fuera lo mismo, es desconocer el mundo cultural y social de los carreros, que como cualquier esfera de trabajo y vida, tiene sus propias particularidades. Así como no es lo mismo un camionero que un taxista, mucho menos es lo mismo un carrero que un delivery, y es de una violencia social enorme imponerle a otro que deje de ser lo que es, para pasar a ser otra cosa, porque otros entienden que la utilización de caballos para el tiro es maltrato.
Por otro lado, hay que dejar de lado esta muletilla sobre que los caballos son maltratados. Hay algunos caballos maltratados, sí. Pero así como la existencia de algunos niños maltratados no impide que muchos seamos padres, porque a todos nos parecería injusto y desproporcionado prohibir a todos ser padres porque algunos sean unos cretinos con sus hijos; tampoco podemos prohibir que todos tengan caballos porque hay algunos que son unos cretinos con sus caballos. La enorme mayoría de los caballos de los carreros están en muy buenas condiciones, muchas veces mejores a las que logran para la alimentación de su propia familia, y esto lo sabe cualquier persona que conozca un carrero, que haya ido a su casa, que haya compartido un mate y tenga oídos para escuchar y ojos para ver.
Insistir en que la prohibición es el camino, es intentar tapar el sol con un dedo. Nunca, ninguna prohibición ha resuelto nada, sino que al negar algo ha agravado la situación en cuestión. Este caso no es la excepción. Nosotros nos hemos cansado de pedir diálogo, queremos ser respetados como trabajadores, queremos mejorar las condiciones de trabajo, queremos que los caballos estén mejor, que todos los compañeros carreros estén mejor, que nuestros hijos estén mejor, que todos los pobres de Córdoba y el país estemos mejor.
Por eso nos organizamos y trabajamos diariamente, y cualquiera que sepa lo que hacemos puede dar fe de ello. Hemos avanzado en salud, educación, vivienda, producción de alimentos, combate al narcotráfico y rescate de pibes con consumo problemático, enfrentamiento a la violencia en las villas y barrios, defensa de derechos cívicos y sociales, salud animal, mucho más de lo que cualquier gobierno ha siquiera intentado hacerlo. Con recursos ínfimos hemos avanzado muchísimo, y queremos seguir haciéndolo. Las soluciones que buscan quienes con honestidad plantean el reemplazo no se darán ni compulsivamente, ni con prohibicionismo, sino con trabajo, solidaridad, cariño, respeto, comprensión, y por eso los invitamos a sumar esfuerzos y voluntades para que entre todos podamos avanzar a construir un mundo donde quepan muchos mundos.
Ahora, para todos aquellos que se esconden tras un disfraz animalista, para canalizar de ese modo su odio y desprecio de clase, su violencia contra quienes ellos quieren no ver más; quienes dicen luchar contra la tracción a sangre y escriben desaforados “¡que ellos tiren de sus carros hijos de puta!”, como si lo carreros no tuvieran sangre. A todas aquellas que hacen un negocio del animalismo y nunca las vimos enfrentar a las cadenas empresariales de mataderos pero persiguen con saña a los pobres, aquellas que eligen el insulto como política y la ignorancia como lenguaje. A todos quienes intentan que desaparezcamos todos los que “molestamos” por ser carreros, o trabajadoras sexuales, o vendedores ambulantes, o militantes sociales, o morochos con gorra, o… sepan que no van a poder vencernos, que estamos organizados, que vamos a seguir priorizando la solidaridad y el respeto. Existimos y vamos a seguir llevando el pan a nuestros hogares del modo que sea, vamos a seguir opinando y hablando, haciendo y estando en la calle.
Saludos a todos y todas, a los más, a quienes escuchan y respetan, y dialogan, y quieren de corazón una Córdoba y una patria mejor para todos y todas.
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