
El desastre ambiental del Vertedero Regional Calamuchita
Fotografías: No al vertedero regional de Calamuchita
Las fotografías muestran la Planta de Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos de Calamuchita, o vertedero regional, ubicada en el paraje denominado Cañada Grande. La basura es arrojada en la cava sin procesar, donde la presencia de animales -vacas y cerdos- completan un ominoso panorama.
Cañada Grande es una abra de unas 150 hectáreas, y el área de derrame de cuatro quebradas que confluyen en el lugar y drenan hacia el este. A modo de arco, está rodeada por estribaciones serranas sobre sus límites norte, oeste y sur. El arroyo Cañada Grande constituye el principal afluente del río Santa Rosa, que finaliza a muy corta distancia en el lago de Embalse, la principal reserva de agua dulce de la provincia.
En la Carta del Instituto Geográfico Militar, hoja 3366-6, Cañada Grande está indicada como un curso de agua. Los numerosos estudios que se realizaron del lugar señalan su vulnerabilidad a las inundaciones. Lo que coincide con las fotografías de las recurrentes inundaciones en Cañada Grande. Y aunque el proyecto incluía el drenaje y recolección de agua de lluvia que entra a la cava, las imágenes la muestran anegada en diversas oportunidades.
Una particular controversia despertó el cambio de ubicación del vertedero. El siguiente mapa muestra las subcuencas y líneas de escurrimiento principales de Cañada Grande. Las cuatro quebradas en época de lluvias aportan sus caudales que se unen para conformar uno solo en la boca del embudo, justo allí fue el primer lugar elegido para la obra. En mayo de 2010, se cambió la ubicación, el nuevo lugar -donde finalmente se construyó- está en la subcuenca A4, que también es inundable.
Diversas leyes y normas señalan que los rellenos sanitarios no deben emplazarse en terrenos inundables. Podemos citar la Ley Nacional Nº 25.916, Ley de Gestión Integral de Residuos Domiciliarios, Artículo 21. Además la normal prudencia indica que la basura y los escurrimentos superficiales no se mezclan. ¿Cómo pudo pasar esto?
El vertedero fue impulsado entre la Comunidad Regional Calamuchita, la Secretaría de Ambiente de la Provincia de Córdoba y la empresa Furgiagro S.A. y financiado con más de 20 millones provenientes del Plan Provincial de Manejo del Fuego. El origen de los fondos explica la insistencia de los funcionarios en señalar a los basurales como la principal causa de los incendios, tomemos por caso el legislador Carlos Alesandri, que en 2010 decía: «Estamos preocupados por la generación de incendios… y el daño ecológico irreparable, y hay muchos que sostienen que el fuego comenzó en uno de los basurales a cielo abierto».
De esta manera se desviaron fondos del plan del fuego que pudieron utilizarse en los cuarteles de bomberos o en regularizar las forestaciones de pinos. Los incendios en Calamuchita que el año pasado afectaron 63.400 hectáreas, el 13,5 % del departamento, prueban que se invirtieron mal los fondos. Y una vez más, la Secretaría de Ambiente se usó para intereses corporativos en lugar de proteger la integridad ambiental de la provincia.
El vertedero fue pensado en forma arbitraria, sin considerar las características propias del lugar, es una copia de modelos europeos que en nuestro país son económicamente inviables. Por esta razón, para sostener su funcionamiento se requiere una gran presión tributaria en los municipios del valle.
En su momento la planta fue publicitada como la primera enfardadora de Sudamérica, la tecnología importada que llegaba a Calamuchita para erradicar las decenas de basurales a cielo abierto.
En 2013 comenzó a funcionar, a pesar de que nunca obtuvo el consenso social de los vecinos de San Ignacio, y desobedeciendo una orden judicial que suspendió la obra por la falta de un seguro ambiental. Desde entonces presenta falla recurrente de la maquinaria, problemas con el tratamiento de los lixiviados, con la elaboración del compost, problemas de precarización laboral del personal que trabaja en la planta.
En la actualidad no se erradicaron ninguno de los basurales a cielo abierto de Calamuchita, y el vertedero regional pasó a ser el más grande, costoso y peligroso de todos ellos. El vertedero llegó para quedarse, durante años seguirá dando malas noticias, y cuando se produzca su cierre o abandono definitivo, el Estado deberá invertir recursos en remediar el desastre ambiental.
Fuente: No queremos inundarnos
no es posible esta situacion.