
El Gran García Díaz: De «Primero La Gente» a Monsanto
Se hizo famoso por denunciar el narcotráfico en Córdoba. Hoy, es el hombre-marketing de una de las empresas más contaminantes y corruptas del planeta.
Por Lea Ross (@LeandroRoss)
Sebastián García Díaz es uno de los tantos personajes que se escabullen para entrar dentro del panorama político de Córdoba. Yendo de un rincón a otro, siempre preservando un proyecto propio intacto, eso hay que reconocerlo. Pero todo proyecto tiene su lema. Y los lemas a veces son ilusiones que no se embarcan en la realidad.
“He denunciado las drogas en Córdoba y no me ha temblado el pulso para contarles a ustedes, a través de mis libros y mis conferencias, la complicidad del gobierno y el poder con el narcotráfico”, sostuvo en un debate entre candidatos organizado por los Servicios de Radio y Televisión de la Universidad Nacional de Córdoba. Para García Díaz, el cannabis es un peligro para la sociedad. Pero no el glifosato. La empresa Oxford, presidida por el propio, fue quién realizó las invitaciones a los periodistas de Córdoba a conocer la planta de Monsanto ubicada en Rojas, para legitimar su arribo a la localidad cordobesa de Malvinas Argentinas. También se hizo cargo de que los medios de comunicación salieran a difundir la presentación de su última semilla transgénica. De un paladín liberal a un marketinero non santo.
Comenzó su carrera política en el año 2002, cuando creó el partido “Primero La Gente”. Precisamente, su eslogan era que primero no estaban los políticos sino la gente. Fue candidato a intendente tres veces y una para diputado nacional en 2005. En el 2007, hizo una alianza con el PRO, en un frustrado intento de convertirse en el referente macrista de Córdoba. En el 2009, en las elecciones legislativas, la boleta de Primero la Gente se presentó en el cuarto oscuro para favorecer al partido de Unión por Córdoba, en la polémica estrategia de sumatoria de votos. En ese mismo año, García Díaz aceptó el cargo de Secretario de Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico. Un año después, fue depuesto por el Gobierno Provincial al asegurar que difundía datos sin el consentimiento del mismo. Se defendió al afirmar que trabajaba independientemente. A su vez se formó en estudios de liderazgo político en el Estado de Texas, donde asegura haber sido declarado Ciudadano Honorable. Además, trabaja como asesor de marketing al servicio de figuras de la política.
Pero no solo de grupos políticos ha estado trabajando para preservarles una buena imagen de liderazgo. También en los grupos económicos. Actualmente, preside el Grupo Oxford. “Somos un grupo de empresas vinculadas por un mismo objetivo: hace 43 años que ayudamos a crecer a las empresas de la región”, sostiene en su página web. “Nuestra propuesta es simple: nos incorporamos a su empresa como un equipo, con el fin de desarrollar su imagen de marca y apoyar su crecimiento. Aportamos una alta dosis de creatividad en las estrategias de marketing, en la utilización de los distintos medios y en la creación de las ideas publicitarias y promocionales”. Marketing estratégico, búsqueda de financiamiento, alianzas estratégicas, asistencia jurídica. Son algunos de las ofertas que propone Oxford para las empresas. Viniendo de Monsanto, tendrían que tener ojo con el primero y último punto.
Y es que Oxford se enorgullece en anunciar que Monsanto decidió sacar provecho a este grupo para construir una buena imagen para los habitantes de las tierras cordobesas. En el área de comunicación, Oxford, en plena presidencia de Sebastián García Díaz, estuvo a cargo de la convocatoria, acompañamiento y seguimiento de periodistas, de distintos medios, para que conocieran la planta seleccionadora de semillas de la multinacional, que está ubicada en Rojas. El objetivo es demostrar lo muy seguro que resultaría ser la instalación de una fábrica, con características similares, en Malvinas Argentinas en manos de la propia multinacional.
También, Oxford se hizo cargo de que los medios especializados en la temática del campo, difundieran la presentación del INTACTA RR2, la nueva semilla transgénica de la multinacional en donde resistiría al agroquímico glifosato, pero con un rendimiento mayor al 8 por ciento. También se invitaron a medios de Santa Fe, La Pampa y Entre Ríos. La presentación que realizó Monsanto, junto con el ministro de Agricultura, Norberto Yauhar, fue realizado el 21 de agosto de 2012. Por esas casualidades de la vida, fue el mismo día que se dictó la sentencia en el juicio a las fumigaciones en barrio Ituzaingó Anexo.
Tal como lo señala la periodista Ximena Cabral, en un artículo titulado Publicidad non santa, la empresa Monsanto viene arribando por estas tierras con una fuerte atención al camino publicitario: “La estrategia de ir “construyendo” una imagen propia vinculada al avance tecnológico y la “inocuidad” a partir de una supuesta “información” oculta una mera campaña publicitaria donde, a partir de desplazamientos y diversas formas metonímicas, sigue sin informarse sobre las características de estos centros dedicados a la biotecnología y que significa intervenir nuestras semillas. Los embargos y juicios de la empresa tampoco se difunden en ese marco”.
Además, continúa Ximena: “De modo lateral, se van difundiendo y realizando otros actos de justicia para poder difundir los efectos de estos desarrollos y los costos en salud y calidad de vida de las poblaciones, aunque la pulseada se libre en terreno desigual. Mientras unos pueden pautar páginas enteras otros apenas pueden lograr un recuadro, o algún breve en los periódicos para difundir la actividad”.
En enero del 2007, Monsanto fue declarado culpable en la ciudad de Lyon, Francia, por presentar a su producto comercial Round Up como “biodegradable” en sus publicidades y condenada a pagar una multa de 25 mil euros. En agosto del 2012, un tribunal de la ciudad de Porto Alegre, Brasil, condenó a la multinacional a pagar una indemnización de 500 mil reales, equivalente a un cuarto de millón de dólares, también por una publicidad que difundía las “bondades” de la soja transgénica en el año 2004, un año antes de ser legalizada en dicho país. El juez federal de segunda instancia, Jorge Maurique Antonio, sostuvo que se “hizo publicidad indebida y engañosa porque el producto alabado estaba prohibido en Brasil y no aclaró que sus supuestos beneficios son muy cuestionados en el entorno científico, incluidos estudios serios que no son considerados por Monsanto”.
Mientras Sebastián sigue con su espíritu emprendedor, en paralelo sigue con reforzar su carrera política. Por un lado continúa denunciando la supuesta “fabelización” que se vive en Córdoba, en forma individual, mientras que a la vez participa de una plataforma política, de la mano de los estudios Civilita, denominada Esperanza Federal, en donde aseguran defender los “valores occidentales de raíz judeo-cristiana”. Tanto individual como desde la propia plataforma, propone para el bien del país, entre otras propuestas, lo siguiente: la reducción de la pobreza mediante el fortaleciendo de “la institución de la familia” (?), la aplicación del cupo y el arancel en las carreras universitarias y el armado de una “fuerza de elite” en plena ciudad de Córdoba para combatir el narcotráfico.
Al consultarlo, mediante Twitter, si no le parecía una contradicción al afirmar que primero está la gente y a la vez ayudar a Monsanto a instalarse en Córdoba, el Gran García Díaz respondió: “Para mi, que Monsanto se instale en Córdoba es poner primero la gente, porque no contamina y dará trabajo!”. Al preguntarle sobre las publicidades engañosas de la multinacional, se abstuvo de responder hasta ahora.
Primero la Gente. Pero antes, está Monsanto.