Villa Giardino: Vecinos denuncian cancha de golf
En plena crisis hídrica, fuerte debate en Villa Giardino ante la actividad de una cancha de golf que consume, según sus operarios, 300.000 litros de agua por día. Vecinos denuncian la violación de las ordenanza municipales 747 y 748, que en esa zona prohíben el consumo excesivo de agua o «toda actividad cuyo principal insumo sea el agua». La cancha forma parte de una megaemprendimiento que incluye hotel 5 estrellas, condominios, loteo privado, caballerizas, centro de convenciones y sauna. El anuncio de nuevos barrios privados y campos de golf es una constante en las zonas serranas de Córdoba. El 1° de marzo se hará una asamblea abierta en la plaza del pueblo, donde asistirán vecinos de localidades vecinas, especialistas y medios de comunicación.
Uno de los regadores en acción. Puede verse que no solamente se riegan los greens, sino también pastos y arbustos, a pleno sol.
La denuncia fue firmada por cincuenta residentes del pueblo, y además de la violación de la ordenanza citada, plantea que «dicha cancha de golf no tiene la autorización correspondiente. En el estudio de impacto ambiental presentado por la empresa AMD la cancha de golf ni siquiera se nombra». Según explican los pobladores, vienen pidiendo al municipio que asegure el cumplimiento de las leyes ambientales desde hace más dos años.
Los anuncios oficiales sobre este proyecto tomaron fuerza en septiembre de 2010, con el visto bueno del entonces gobernador Juan Schiaretti, y en el pueblo comenzaron a circular rumores de que se venía «un Howard Johnson». La zona elegida para el proyecto es conocida como Camino de Los Artesanos, región turística al pié de las sierras. Allí había, desde unos años antes, una cancha de golf que ya había generado resquemores. Sobre esa vieja cancha comenzó a hacerse la nueva, con «nuevos cuidados ambientales», según dijo en su momento Jorge Chemes, ejecutivo de la empresa que lidera el emprendimiento. Los regadores por aspersión reactivaron e intensificaron su funcionamiento; los vecinos comenzaron a reunirse, buscar información y solicitaron sin éxito la realización de una audiencia pública. En septiembre de 2011 la zona serrana sufrió fortísimos incendios y la cuenca quedó en situación de extrema debilidad. Sin embargo, los regados continuaban. En noviembre los vecinos presentaron un Pedido de Informes al municipio, sin mayores resultados. En esos días también se difundió un video mostrando los graves contrastes entre la sierra quemada y los aspersores.
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En su página web, la empresa AMD S.A. dice que «somos una empresa argentina de proyección internacional y 15 años de experiencia». Sin embargo, fue conformada en 2009 por Chemes y su esposa, con un capital social de 20.000 pesos. Los vecinos consultados dijeron no saber con claridad quienes son los verdaderos dueños del emprendimiento. Por un lado se habla de que el dueño de las tierras sería Raúl Mandayo, ex consejal del PJ y ex marido de Susana Decibe, ministra de educación durante el gobierno de Carlos Menem. Por otro lado, el Boletín Oficial de Córdoba señala que el proyecto está sostenido por 10 empresas de la provincia, lideradas por Novagro SA, dedicada a la soja y sus actividades derivadas. Novagro tiene desde hace pocos años «nuevas células de negocios»: Novagro Food Trade, Concesionaria Auto Munich y Hotel Howard Johnson La Cañada. Según explican en su web, decidieron esta inversión «a partir de un diferimiento impositivo».
En efecto, por una ley provincial, quien invierte en grandes obras turísticas recibe un reintegro efectivo del 30% del total de la inversión. En este caso, sobre una inversión declarada de 80 millones de pesos, el reintegro fue -según el boletín oficial- de aproximadamente 25 millones.
Según expresaron los vecinos en uno de sus comunicados, la crisis hídrica actual combina las siguientes características:
– Mayor demanda de agua. Por alto crecimiento poblacional o por formas irresponsables de consumo. Los pueblos y ciudades crecen, se suman torres y emprendimientos, mientras la oferta de las cuencas es igual o menor. Además, las poblaciones aumentan el consumo también por el crecimiento de un modo de vida donde hay poco lugar para el ahorro o cuidado del agua. Tanto a nivel doméstico como industrial el consumo de agua crece sin contemplar la sostenibilidad social.
– Menores índice de retención y de recarga de las cuencas. Incendios, deforestación, monocultivos, crecimiento de especies exóticas y mayores urbanizaciones han deteriorado gravemente la capacidad de nuestros suelos de retener el agua caída y la esperada recarga de las napas.
– Menor disponibilidad natural, por efecto de las sequías e inundaciones. Aun cuando la cantidad anual de agua caída se mantiene aproximadamente estable, el desequilibrio ambiental local sumado al calentamiento global generan sequías estacionales más graves e inundaciones más violentas, lo que dificulta la irrigación de los suelos y las recargas de las napas. Las aguas caen en períodos más cortos (mayor torrencialidad) y corren más rápidamente por cuencas castigadas por incendios, deforestación, especies exóticas, urbanización, sobrepastoreo, monocultivos. Los suelos no retienen, se producen carcavamientos y arrastre de material sólido hacia los embalses.
– Mayores contaminaciones. Aumentan los focos contaminantes (urbanos, turísticos, rurales, o de materiales arrastrados en las crecidas), eso reduce la disponibilidad para su uso y encarece los procesos de potabilización.
– Infraestructura insuficiente. No contamos con mejor infraestructura que aproveche de mejor manera el agua disponible o las lluvias, no se han hecho obras adecuadas en los últimos años.
– Distribución desigual. Se observa un proceso en el cual, por vías legales e ilegales, sectores privilegiados económicamente tienen mayor acceso al agua, sea adquiriendo zonas de fuentes de agua, instrumentando obras para traslado o efectivizando consumos desmedidos o suntuosos.
– Estado interesadamente debilitado. Legislaciones que podrían paliar estas situaciones no se cumplen, con la anuencia de funcionarios vinculados a negocios inmobiliarios o turísticos. Organismos de control cuentan con poco personal o sus direcciones no son confiables.
Expresaron también los vecinos: Atentos a esta realidad, como pueblo supimos conseguir en 2008 las ordenanzas 747 y 748: La ordenanza 747/08 prohíbe en el Camino de Los Artesanos cualquier “actividad que produzca ruido, humo, olor o efluentes contaminantes o consumo excesivo de agua potable”. En cuanto a la ordenanza 748/08, indica que “no se permite la instalación de ninguna actividad donde el agua sea su principal insumo”, además de prohibir “el desmonte”, “la limpieza de terrenos con pala mecánica” y “el uso de agroquímicos”. Estas son las ordenanzas que se estarían infringiendo.
En una nota publicada en 2011, Chemes aclaró que Pueblo Nativo “no será un Howard Johnson”, descartando en este caso vinculaciones con la Corporación América (Eurnekián-Albamonte), y agregó que “la confusión puede haber venido porque el proyecto anterior más visible que trabajamos fue en el Howard Johnson de Córdoba ciudad, en la Cañada”. Consultado sobre la participación del grupo Roggio –ya que AMD asesoró en alguna oportunidad a la empresa CET- sostuvo que “el grupo Roggio no tiene nada que ver con este proyecto y hay una convicción nuestra de que esa clase de juego, el que se desarrolló en Córdoba es muy dañina para el desarrollo turístico. Este proyecto apunta a un turismo de altos ingresos. Es mucho más beneficioso que tengamos turistas más calificados, que seguir sumando turistas que en definitiva terminan dañando lo que nos interesa, el medio ambiente. Y el concepto de golf es una amenidad importante para convocar turismo internacional”. También aprovechó para criticar al anterior dueño del terreno: “antes había un proyecto que devastó el medio ambiente”, dijo.