
8vo festival por el Agua, la Tierra y la Vida: cierre de una caravana contra el modelo extractivista
Después de haber pasado por las localidades de Malvinas Argentinas y de Agua de Oro, la Caravana por el Agua, la Tierra y la Vida, llegó a su última parada, el sábado primero de febrero.
La ciudad de Cosquín estaba llena de folklore, ensordecedoramente llena de folklore. El festival tradicional desplegaba todo su exclusivo esplendor, las calles estaban abarrotadas de comercio gauchesco y, en algún lugar, una marcha que pedía por el agua, la tierra y la vida comenzaba a formarse para romper por un rato la burbuja de opulencia y consumo.
La marcha comenzó en el puente Carretero y luego recorrió toda la calle San Martín, hasta llegar a la plaza principal, donde un escenario esperaba -a las más de 200 personas que marchaban- para enarbolar las banderas de la alegre rebeldía que caracteriza a las luchas de las organizaciones sociales.
Las asambleas ciudadanas de distintos lugares del país se dieron cita en la ciudad, para celebrar la resistencia con este festival que, más allá de la saturación del servicio de energía eléctrica que provoco varios cortes de luz en la zona de la plaza y que afecto a este festival y a otros también callejeros, tuvo una duración de más de cinco horas, convocó a más de 15 artistas y permitió que expusieran su reclamo casi la misma cantidad de organizaciones.
Hoy hay un nuevo actor político que emerge en la sociedad, confronta, se diferencia e iguala en un proceso de crecimiento necesario en defensa de nuestros recursos. Allí quedó evidenciado que las luchas ambientales en todo el país, están despertando e incentivando a la organización popular, a la resistencia contra la explotación extractivista y a la concientización por una vida más digna y para todxs.
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